Enric Miralles y Carme Pinós. El Croquis nº 49-50, 1991


portada croquis 4950

Cuatro años separan la primera monografía publicada en el croquis nº 30 titulada “Obras y Proyectos 1984-1987”, de esta nueva monografía bajo el título “En Construcción 1988-1991″. El Croquis de Arquitectura y de Diseño esta vez les dedica un número doble (49/50) con fotografías de Hisao Susuki, Lluís Casals y Duccio Malagamba.

En este volumen aparecen los primeros collages fotográficos (Hostalets) inspirados en los montajes de David Hockney. Al igual, podemos encontrar pequeños textos, plantas, ejercicios o experimentos que con el paso del tiempo han adquirido la categoría de mitos y están presentes en el imaginario colectivo de varias generaciones de arquitectos, como por ejemplo: “Cómo acotar un Croissant”.

collage hostalets

Este número, será el último monográfico dedicado al tándem Miralles/Pinós, que por esas fechas ya habían iniciado sus actividades profesionales por separado. Así pues la mayor parte de los trabajos inventariados en esta revista y proyectados en colaboración, se construyeron con posterioridad, y de un modo independiente por cada estudio.

croissant

La referencia bibliográfica es:

Enric Miralles y Carme Pinós. 1988-1991 En Construcción.  Miralles Moya , Enric; Curtis, William J.R.; Josep María; Quetglas, Josep; Lahuerta, Juan José. 1 ed. Madrid: Editorial El Croquis, 1991. 252 p. Colección Monografías El Croquis núm. doble 49/50. ISSN:  0212-5683

Índice:

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La organización de este número doble se divide en una introducción, y cinco bloques que articulan diversos conjuntos de proyectos. A excepción de la introducción, todos las secciones cuentan con un epígrafe o texto introductorio de Enric Miralles.

En la primera de todas ellas, que da título a la monografía “En Construcción 1987/1991”, Enric nos desvela:

[…] Como si la construcción no fuera el momento final del proceso de trabajo, sino uno más de los instantes inconexos que siempre están pidiendo una nueva respuesta. Rehacer a cada instante todo el trabajo […]

[…] Esta publicación de obras en construcción es un block de notas. Anotaciones que exageran, como la mano al anotar un perfil natural describiendo con precisión sus particularidades […]

01 Introducción: Tres escritos sobre la obra de Miralles/Pinós por William Curtis, Josep Quetglas y Juan José Lahuerta.

02 En Construcción: Tiro con Arco y Cementerio de Igualada.

03 Cejas: Centro de Gimnasia Rítmica y Palacio de Deportes de Huesca.

04 Relieves: Escuela en Morella, Pérgolas en Reus, Avenida Expo 92, Cubiertas Pº Icaria, Viviendas en Vapor Vell y Casa Riumors.

05 El Interior de un Bolsillo: Centro Social de Hostalets, Centro Social La Mina y Casa Garau Agustí.

06 Cómo Acotar un Croissant: Sede Social del Círculo de Lectores.

miralles pinos

Borges escribió: […] Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica […] No sé si Miralles conocía la obra de Borges, de todas formas esta revista, se podría haber titulado perfectamente “El libro de arena” porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin. Ojalá seas el lector que este libro aguardaba.

Reproducimos a continuación, extractos de dos artículos: “Mapas mentales y paisajes sociales” y “No te hagas ilusiones” de William Curtis y Josep Quetglas respectivamente.

“Mapas mentales y paisajes sociales”, William J. R. Curtis

[…] Hablar de ‘edificios’ en su sentido habitual en realidad no refleja exactamente la situación. Miralles y Pinós exploran un ambiguo territorio intermedio entre los dominios de la escultura, la arquitectura, el urbanismo y el diseño paisajístico. La imagen subyacente es una suerte de ‘campo de fuerzas’, una trama de relaciones sociales trazada como una multitud de nodos, puntos focales y recorridos. El orden es también topográfico, en el sentido de que realza las direcciones principales, parcialmente ocultas, que existen en cada lugar. Estas pueden funcionar a varias escalas y pueden apreciarse como estratos de distintas trazas geográficas o históricas: valles, lechos de ríos, carreteras, parcelaciones, terrazas, contornos, muros, edificios, etc. La idea consiste en que el nuevo ‘edificio’ se articule con estas fuerzas latentes y las lleve a un punto de máxima tensión, fomentando al mismo tiempo las interacciones entre las personas. Los planos solapados de Hostalets, las escaleras en cascada de La Llauna y las terrazas y plataformas fragmentadas de los estadios, proporcionan interconexiones para facilitar la comunicación y para echar abajo las barreras institucionales. Existe cierta imagen de ritual, recorrido, ascensión, mezcla e intercambio. Si no la imagen, al menos la ‘idea’ de un escenario colectivo sí que resulta omnipresente: un descendiente actual, tal vez, de los decorados y ‘condensadores sociales’ rusos de los años veinte, en los que los planos interconectados servían al mismo tiempo de escenarios y de auditorios.

[…] Miralles y Pinós intentan transformar, más que reciclar, sus fuentes de inspiración en los comienzos del Movimiento Moderno. Leen y reflexionan mucho, pero no intentan promover su trabajo con una cortina de humo de teoría literaria o de filosofía moderna mal digerida. Ni tampoco siguen el camino de algunos de los arquitectos desconstructivos en pos de una forma sumamente afectada de cinismo y desesperanza cultural. Su actitud hacia la experiencia es poética e intuitiva; su arquitectura es afirmativa, incluso restaurativa, frente a la naturaleza. Los dibujos son esenciales en su método, pero no son sustitutos de las realidades tridimensionales (de hecho cuatridimensionales) de la arquitectura. Su método de incisión e intervención se alimenta considerablemente de lo ya existente y de los sedimentos ‘corrientes’ de la cultura cotidiana. En realidad, su arquitectura está hecha para realzar las acciones del hombre; para promover el disfrute de la luz, el espacio y las vistas; y para atraer el sentido físico del movimiento. Hay toda una ética y una visión del mundo; no se trata simplemente de otro más entre los formalismo sin sentido.

[…] Parece importante subrayar las cualidades de la obra de Miralles y Pinós, en especial en un momento en el que los planos se examinan como si poseyeran la misma clave de realidad que las obras acabadas. El extraordinario virtuosismo de Miralles como dibujante está fuera de toda duda, pero la publicación de estos planos puede llevar a un malentendido sobre lo que representan. Por ello, que su estudio a menudo degenera en la fácil comparación de los trucos gráficos con los tics arquitectónicos, en particular en manos de esos expertos empeñados en inventarse un nuevo movimiento arquitectónico cada tres años. No es de extrañar que el discurso resultante tenga un carácter incorpóreo y dislocado. Esos mapas mentales que constituyen los dibujos de Miralles son como jeroglíficos repletos de ideas y significados ocultos, pero son también partituras musicales para la orquestación de las actividades humanas con el terreno. Los materiales y la estructura están implícitos en las líneas, como también lo están la luz, el espacio, las vistas y el detalle.

Dicho esto, los dibujos tienen sin duda una fascinación y unas cualidades intrínsecas propias; también resultan absolutamente cruciales para el proceso de diseño y para el diálogo entre los dos socios. Como medio de notación, poseen su propia genealogía. Los minúsculos croquis que proporcionan sucintas vistas recuerdan a los económicos garabatos de De la Sota. Las líneas entrelazadas y las figuras onduladas de los dibujos más elaborados indican lo mucho que se ha aprendido de Le Corbusier y Klee, y tal vez incluso de Miró. Evidentemente, algunas de las técnicas derivan de Viaplana. Hasta se ha llegado a sugerir que una de las influencias puede haber sido el estilo gráfico anguloso y lineal de Jujol. Las líneas superpuestas de diferentes grosores crean transparencias que son una especie de taquigrafía de la estratificación espacial de los edificios terminados de Miralles y Pinós. El ideal es el máximo de tensión con el mínimo de medios, si bien a veces está presente el peligro de una suerte de sobreelaboración rococó. La esperanza es que las densas agrupaciones de ideas sobre el papel se traduzcan en una arquitectura de formas, materiales y espacios igualmente vitales.

El lenguaje arquitectónico de Miralles y Pinós está enraizado en una particular actitud hacia la estructura: la de que las ideas presuponen ciertos materiales. Evidentemente, los efectos espaciales de los volúmenes suspendidos y las losas flotantes dependen de las ménsulas de hormigón armado, mientras que las amplias luces se ven favorecidas por toda una variedad de cerchas y armaduras de acero. En este proceso de traducción, los ingenieros Brufau y Obiols desempeñan un papel esencial. Pero no existe el fetichismo que suele ir asociado a los artilugios y los lustrosos acabados de la high tech; de hecho, Miralles y Pinós parecen abrigar en sus construcciones una leve nostalgia por una época anterior, la de Jujol por ejemplo, o bien la del Constructivismo. Resulta evidente también que disfrutan con la ligera tosquedad que producen los contratistas locales. En efecto, un muro de hormigón hecho en la Cataluña actual causa una sensación muy distinta de uno hecho, por ejemplo en Zurich; de modo semejante, las soldaduras tienen un carácter virtualmente artesanal en comparación con sus equivalentes franceses o norteamericanos. En cuanto a la articulación de las ideas estructurales, se hace mucho hincapié en encontrar la expresión tectónica correcta en las juntas y las conexiones, especialmente cuando se pretende expresar una sensación de ingravidez.

“No te hagas ilusiones” Josep Quetglas

[…] Para ir al asunto. En este escrito trato de oponer y preferir la arquitectura de la imaginación a la arquitectura de la ilusión o de la fantasía. Más en general: trato de oponer la imaginación a la ilusión. Creo que éste podría ser un reactivo que permitiera distinguir entre sí obras en apariencia vinculadas o próximas. Desde esta oposición, creo que se comprenderá fácilmente que, por ejemplo, la arquitectura de Albert Viaplana no es sino arquitectura de la ilusión, mientras que la de Enric Miralles es arquitectura de la imaginación. Escribo ahora acerca de esto, para que el lector le entren ganas de ponerse a imaginar por su cuenta, sin hacerse ilusiones.

[…] Yo afirmo lo siguiente: la obra de Enric Miralles es imaginario arquitectónico sin filtraciones, en estado puro, es producción y conducción directa del arquitecturar. Por eso sus dibujos, plantas, secciones y escritos siempre vienen después de la imaginación, después de la arquitectura, y pueden ser sólo aproximaciones que no preceden sino que siguen al arquitecturar, sin poder coincidir exactamente con él. A su arquitectura le es propia una exactitud que no es la de la medida. Una imaginación de arquitectura puede pasar a construirse de varios modos, con una cierta holgura de diversidades. Yo afirmo lo siguiente: hay que llamar arquitectura, no a unos objetos construidos de acuerdo con unas ciertas técnicas y materiales, sino a un modo de imaginar (como el que mana, por ejemplo, de Enric Miralles). Conozco pocos otros casos de gente cuya imaginación no necesite construirse, sino que sea ya, directamente ella, arquitectura. Alison & Peter Smithson y Siza Vieira. No más. Si no estáis de acuerdo, suponed que sé poco o que tengo mala memoria, pero yo no veo a más. Los otros necesitan convertir en edificios aquello, pero lo que se les ocurre no es, desde el principio, arquitectura (o bien necesitan partir de edificios o de modelos existentes, para que les den pie a dialogar con ellos).

[…] ¿Por qué no puede describirse la arquitectura de Enric Miralles? Dicho de otra forma, ¿por qué da pereza describirla?, ¿por qué cualquier intento de dibujarla con líneas o con palabras carece de interés? Precisamente porque es arquitectura. Los otros proyectos, que pueden ser representados en dibujos, fotos o escritos, no están constituidos por arquitectura. Son elementos de arquitectura (puertas, ventanas, muros, arcos, dinteles, columnas, pavimentos…) puestos juntos, son ejercicios de composición. pero en la arquitectura de Miralles no puede señalarse ningún elemento: su operación no ha procedido combinando elementos predispuestos. La arquitectura de Miralles aparece sin que exista todavía el vocabulario aplicable a cada una de sus partes. Funda un modo de imaginar, del que los arqueólogos del futuro se entretendrán en averiguar sus leyes. pero a nosotros, ahora, sólo puede presentársenos como la forma natural por excelencia de hacer arquitectura.

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3 Respuestas a “Enric Miralles y Carme Pinós. El Croquis nº 49-50, 1991

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