1994, ¿De qué tiempo es este lugar?


Topos magazine

Editada en Alemania, la revista Topos se ha convertido en todo un referente internacional sobre paisajismo y diseño urbano.

Durante los primeros 50 números la revista Topos (Revista Europea de Paisaje) se publica en dos idiomas (alemán e ingles), cubriendo temas interdisciplinarios relativos a la arquitectura europea del paisaje, el urbanismo, el arte y la arquitectura.

A partir del 2005 se globaliza y pasa a denominarse Topos (Revista Internacional de Arquitectura del Paisaje y Diseño Urbano) editándose exclusivamente en ingles.

En septiembre de 1994 Topos publica un número monográfico sobre paisajes de la memoria, donde se incluye un escrito del arquitecto catalán Enric Miralles sobre la construcción del Cementerio de Igualada:

Durante el largo tiempo que se tardó en construir el nuevo cementerio de Igualada cerca de Barcelona, surgieron visiones que luego se convirtieron en estructuras reales.

La traducción al castellano es obra de Marc Marín y ha sido extraída de la revista DC Papers nº 17-18, monográfico dedicado a ‘Enric Miralles 1955-2000’.

Miralles Igualada

¿De qué tiempo es este lugar?

Enric Miralles

Recuerdo los primeros pensamientos que plasmé sobre el papel para el diseño del cementerio de Igualada. En ese momento tenía la idea de trabajar el paisaje circundante, que hasta ese momento había tenido un uso agrícola, de manera que recordara el canal que se adentra en el campo de cultivo, erosionándolo. Mediante la excavación fui capaz de ahuecar el paisaje mucho más rápido que el propio proceso natural. Esta erosión artificial aceleró el curso del tiempo. Por otra parte, el corte realizado no puede escapar del tiempo, ya que su apariencia la determina la velocidad natural de crecimiento de los nuevos árboles. No será hasta que sus troncos hayan crecido y hasta que sus copas se hayan desarrollado plenamente que éstos sellarán visualmente la incisión, y, de alguna manera, reconstruirán el nivel original del terreno. El cementerio entero parecerá entonces desaparecer bajo la tierra formando una especie de fosa común, cubierta por una verde lápida.

Mis primeros esfuerzos se concentraron en darle al cementerio en su totalidad un cierto carácter subterráneo; en otras palabras, transferir la propiedad de lugar de entierro de la tumba individual a todo el conjunto. Fue cuestión entonces de encontrar formas que transfirieran este deseo, o esta hipótesis, a realidad. La forma que tuve de conseguir mi propósito no fue, de todos modos, directa. Experimenté, busqué e incluso descubrí paralelismos con formas tradicionales de tumbas, como las etruscas, emplazadas bajo pinos de paraguas. El desarrollo del lenguaje de las formas del proyecto de Igualada no significó, de todos modos, comenzar con una idea y acabar con una realidad. El diseñar no tiene ni comienzo ni final.

El inicio de la obra procede necesariamente de una idea, en mi caso de la idea de camino. Sverre Fehn, un arquitecto noruego, lo describe así: un camino comienza a ser cuando resuelve el proceso de un lugar a otro, y este acto determina su forma. Una definición abstracta, seguida de una serie de esbozos sobre el papel que al dibujarse asume formas cada vez más concretas y se llenan gradualmente de memorias, de referencias externas, de asociaciones. Más adelante, una vez finalizada la obra, entendí que sólo era posible experimentar estos contenidos intemporales y constantes durante la fase de diseño y a través del producto finalizado, y que el proyecto está sujeto a otras normas y otros apremios de tiempo durante la fase de construcción.

Dibujar es una forma de pensar, o al menos una actividad que acompaña al pensamiento. Quizás es únicamente nuestra consciencia que nos obliga a concentrarnos en un trozo de papel y, con ello, a llegar a un estado inmóvil, estático, que será luego apreciable en los diseños construidos. Sin embargo, muchos elementos en el cementerio de Igualada en Barcelona contradicen esta norma; expresan movimiento, invitan a la digresión: los surcos erosionados en la tierra, su geometría en zigzag, la curva de la tortuosa cama de una corriente.

En el largo período de su realización, entre 1985 y 1994, este proyecto se solapó con otros muchos proyectos en los que fui trabajando. Se ha convertido, a lo largo de este largo período de tiempo, en un lugar en el que me he perdido para luego reencontrarme en el fondo un lugar para la persistencia. Recuerdo algunas esquinas como lugares donde tenía la sensación de ya haber estado, aunque no hubieran existido más que a través del ojo de mi mente, como en un sueño. Sin duda saqué de aquellas visiones algunas de las estructuras. Quería permitirles la existencia a situaciones y a cosas que me hubiera gustado tener frente a mí, no sólo en mi imaginación.

La manera en que diferentes estados de tiempo son expresados mediante formas es quizá uno de los conocimientos más importantes que obtuve del proyecto de Igualada. Por ejemplo, escogí una geometría extrema en zigzag para la planta del cementerio para que sus formas radicales y abstractas la diferenciaran de la planta de un pueblo, que se va construyendo con reglas muy diferentes. Se mostró que esta geometría radical deja al visitante con la impresión de estar moviéndose por un espacio intemporal. La incisión representa el tiempo absoluto, mientras sus diferentes detalles materializan el mensurable flujo del tiempo: los pequeños almendros entre los coches en la entrada, los arbustos de laurel a lo largo de las rampas de acceso, la tierra desnuda frente a los diferentes edificios, los pequeños arbustos y los diferentes tipos de chopos que sellan la incisión del terreno con sus hojas pequeñas y plateadas. La más ligera brisa las hace moverse y brillar al sol. Luego el suelo cubierto con cemento en masa, en el que se han sumergido viejos tablones, recordando la madera flotante arrastrada por el río, parece estar deslizándose cuesta abajo. El tiempo puede percibirse en todos estos elementos al verse su apariencia alterada con los cambios de posición del sol a lo largo del día y del año. Estas cosas nos resultan familiares, nos dan orientación. Con esto quiero decir que podemos obtener diferentes formas de la naturaleza, aquellas conectadas con el tiempo, y aquellas que se encuentran fuera de él.

Superpuestas al ritmo de las estaciones se hallan las ceremonias rituales, que toman lugar según su propio calendario. La capilla, que a la vez sirve de vestíbulo y entrada, lleva a las cámaras de la capilla ardiente. Unas pequeñas escaleras nos conducen a los diferentes niveles. Llegado este punto el ataúd es colocado en una de las cámaras de enterramiento. Después de la ceremonia del funeral, la procesión se traslada a una plataforma redonda. Escalones, piedras, esquinas a lo largo del camino le otorgan un carácter laberíntico. Cada punto tiene su significado, todos con igual importancia, sin jerarquía.

La circulación del aire en la incisión, la variedad de detalles, las formas abstractas transmiten la idea de estar en una recinto interior. A menudo me imagino que soy un pez en un acuario y que soy capaz de moverme a nado. También en mi último diseño, en el parque en Mollet cerca de Barcelona, mis pensamientos divagan, trasladando imágenes a mi fantasía, mientras mi mente confunde un edificio administrativo con un esbozo hecho por David Hockney durante sus viajes a China. De pronto uno de esos dragones bailarines chinos surge de entre los fuegos artificiales y parece secuestrar el dibujo. Como si mi proyecto buscara un nuevo emplazamiento.

portada TOPOS 8

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La referencia bibliográfica:

Enric Miralles. Aus welcher Zeit ist dieser Ort? / From what time is this place?. En TOPOS. European Landscape Magazine nº 8. 1ª ed. Septiembre, 1994. Munich.  p. 102-108

*Nota: Algunos de los enlaces poseen derechos de autor. Reproducimos parcialmente algunos textos, persiguiendo un único fin con carácter cultural o científico. Esta bitácora se realiza exclusivamente para fines de investigación y sin ánimo o fines de lucro.

Imágenes:

01- Colección de revistas Topos. American Society of Landscape Architects (ASLA) 

02- Enric Miralles en el cementerio de Igualada. Flujo Laminar, tesis doctoral de Arturo Blanco Herrero

03- Portada revista Topos 8. Fundación Enric Miralles

Por último nuestro sincero agradecimiento a la Fundació Enric Miralles y a Marzia Flores d’Arcais por facilitarnos el documento.

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