1993, EL LABERINTO DE FAABORG


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Quiero agradecer en primer lugar la gentileza de Cristina Gómez García que, amablemente, nos ha facilitado una copia del texto.

Enric Mirralles

EL LABERINTO DE FAABORG

o “ De l´Espai no te´n Refiis Mai” (“Del espacio no te fíes nunca”)

Sería mejor contar este texto…

Es difícil escribir un texto que intenta describir físicamente lo que está ocurriendo en ese lugar, que intenta encontrar el significado en signos inventados, quizás recordados, que aparecen en los suelos de esta sucesión de espacios…

¿De dónde vienen?

¿Porqué son diferentes?

¿Hay alguna conexión entre ellos?

¿Tienen algún valor arqueológico?

¿Son capaces de continuar el tiempo del cual proceden?

En este edificio parece como si estos suelos, o mejor dicho, estas impresiones laberínticas, fueran capaces de dibujar el espacio donde las obras de arte se levantan.

Constituyen el tiempo intermedio entre el carácter dimensional y de peso de la arquitectura, y el carácter atemporal y diferente de las obras de arte.

Es un laberinto ilusionario, que no se escapa del montaje del puzle, la Casa del Artista…

En cambio está casi retirado de su más extrema representación: la Casa del Coleccionista…

Para empezar uno debe comenzar viendo el Museo de Faaborg como algo muy diferente al Museo de Sir. J. Soanes Lincoln´s.

En el Museo de Faaborg se propone una clara definición de lo que yo llamaría laberinto…

Y en el interior del laberinto los pasos se ritualizan.

La dirección principal cambia constantemente.

Los acontecimientos tienen lugar afuera. Y a la vez también nos encontramos en el exterior.

Se crea un completo juego de sucesivos engaños.

Por un lado uno sabe que es un juego, una performance… y como tal, se disfruta.

La primera descripción de este lugar debe reconocer el espacio que ocupa cada una de las obras expuestas en la colección.

Medir y acotar el espacio a su alrededor, o imaginar la reconstrucción de la perspectiva de su creación.

El primer acto con las transformaciones ha comenzado…

Las masas esculturales encuentran su forma original… y cada uno de los cuadros expuestos parece ser un espejo, creador de un espacio virtual enfrente de si mismo, de algún modo equivalente al espacio que el mismo cuadro en si representa.

Partes de aire, pertenecientes a las esculturas, se pueden añadir a esto.

Incluyendo el aire que la gran panza de Sr. Rasmussen está reclamando. O el aire que se ha resbalado al interior de sus bolsillos.

Parece como si no quedara lugar para la arquitectura. En realidad la relación proporcional entre las salas parece brutalmente limitada.

Quizás este sería el lugar para contar el chiste, sobre el arquitecto que estaba encargado de la casa del escritor Honoré de Balzac, y que estaba guiándole durante la visita de obras…

Todos estamos familiarizados con la corpulencia del escritor. No es una mala idea memorizar los trabajos de Rodin con su figura.

Balzac se movía con autoridad en la visita de obra que iba a convertirse en su casa… y con movimientos de vaivén apuntaba continuamente de aquí para allí con su bastón…

Detrás de él había invitados, y entre ellos el arquitecto, escuchando atentamente los comentarios del escritor…

“Aquí la mesa…”

“Aquí la ventana…”

“Aquí la cocina…”

“Aquí mi cama…”

El bastón continuaba apuntando un lugar tras otro…

“Aquí mi silla…”

Hasta que la tenue voz del arquitecto se atrevió a preguntar:

“Sr. Balzac…Sr. Balzac… ¿Y la escalera?…”

Parece como si en Faaborg tampoco hay sitio para la arquitectura.

El trabajo de Petersen es un secreto, juego oculto…

La actual distancia desde Dinamarca hasta aquí, donde intento visualizar este edificio, probablemente incrementa este sentimiento todavía más.

En un sentido iconográfico, las dos definiciones mas potentes están situadas en los dos extremos del edificio: el pliegue sobre las columnas de la entrada, y la enorme ventana al final de la sala de las esculturas.

Entre estos dos extremos no se sigue una línea constante de pensamiento…

Pero uno sospecha un cierto conocimiento de otros arquitectos y sus obras, por ejemplo el arquitecto Pietro da Cortona…

Y el conocimiento del significado de los pliegues internos en el doble orden de columnas del trabajo de Carlo Rainaldi…

Aquí, en la puerta de entrada, los diferentes elementos funcionan como transposiciones, en la curva de la fachada se ha encontrado lugar para las dos columnas gemelas, enmarcando la puerta…

Y estas columnas están comenzando a actuar de las misma forma que las esculturas en el interior.

Y ésta debe ser la mayor contribución del edificio a la ciudad: a través de su movimiento envuelve lo que está ocurriendo a su alrededor…

El edificio funciona en la ciudad de la misma forma que lo hacen las obras del coleccionista en su interior. 

Y para evitar que estas características pierdan su fuerza, el interior del edificio se convierte en un paisaje dirigido por las diferentes combinaciones de color, hasta que alcanzan la gran ventana en la sala de las esculturas.

Uno también podría realizar una descripción de las diferentes situaciones de transición, vistas desde las diferentes modificaciones en la sección. Pero en este texto, me concentraré en cosas mas superficiales.

Las columnas están ocupando todo el espacio de alrededor…

Uno tiene que entrar y salir y andar casi de lado, casi a escondidas. Este movimiento está representado por los niveles del suelo, y en la distancia entre las paredes y el perímetro de las obras de arte en los caminos oblicuos, por la situación de pequeñas escaleras escondidas en el espesor de los muros…

Estos pasos, que te guían desde la sala octogonal, obligan al visitante a colocarse en un, para esculturas, lugar clásico… En un nicho en el muro, donde, en un ángulo oblicuo se puede ver ambas salas al mismo tiempo.

Aquí está el espectador, no solo repitiendo el lugar de la escultura, sino también una de sus posiciones clásicas: parase entre el movimiento de dos estados diferentes y de dirección opuesta.

Después de esta posición, y zigzagueando entre las diferentes perspectivas pintorescas, uno llega a la salida, a través de una puerta en frontal simetría…

Desde aquí un largo pasillo te dirige con cambiantes efectos de luz.

Una vez más esta sensación de espejo se crea atravesando la sala.

Todo parece confuso debido a la persistente presencia del mobiliario, que añade un carácter burgués a los espacios…

Uno podría incluso encontrar similitudes con lugares, Biedermeier podría haber creado…

“Si esta es mi silla

entonces esta es mi casa…”

A través de este mobiliario uno se acerca a la semejanza, o incluso mejor, existe un acercamiento a los otros objetos, a los cuadros y a las esculturas.

La colección se transforma en algo familiar.

El tiempo entra en escena.

La arquitectura, sin embargo, permanece alejada de todo esto…

El suelo continua simplemente descendiendo y alejándonos mas y mas de la calle.

Hasta que estamos enfrente de la enorme ventana en la sala de las esculturas.

Donde las enormes obras se sitúan contra el muro, y vuelven a su estado original de duras capas de la cantera, de donde provienen.

El carácter figurativo de la estancia desaparece.

La sala está, literalmente, construida casi como una cueva, es el último movimiento del laberinto. Hemos alcanzado su centro. Nos hemos movido en círculos alrededor de este lugar. En redondo y alrededor de esta cueva.

Y aquí encontramos una ventana, que momentáneamente nos devuelve al mundo exterior.

Pero otra vez la ilusión de los sentidos se repite.

Esta vez son los suelos de mosaico, casi alfombras, mostrándose a si mismas como los verdaderos protagonistas del edificio, si los seguimos sin levantar los ojos del suelo. Son ellos los que nos guían hacia la salida.

Esta es la única cosa que permanecerá en la memoria. Y ellos en si mismos serán capaces de describir completamente el edificio.

Quizás podrán permanecer en el lugar, incluso después de que el edificio sea derribado…

Recordando, permaneciendo junto a los cimientos.

Traducción del danés / inglés: Cristina Gómez García, arquitecta

Dibujos de Enric Miralles que ilustran el artículo

La sala de la cúpula (1) con vistas a la escultura en el vestíbulo anterior (3) y el orden del dintel (2)

01

Una construcción en perspectiva (1) de cada cuadro (2) visto desde distintos puntos (3). A lo largo de una pared (6). Efecto espejo (6). Formación de estos cuadros en el centro de la sala (5,7). Difícil de continuar.

02

Lo que queda.

03

La puerta espejo (1) se repite (2) entre las diferentes versiones de espejo de los pintorescos trabajos (3).

04

La enorme ventana de la sala.

05

Los pavimentos. Salida del laberinto.

06

Imágenes

La entrada al Museo de Faaborg.

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El Sr. Mads Rasmussen en la sala de la cúpula.

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La gran sala de cuadros.

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Las escaleras embebidas en los muros y los desniveles.

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El pasillo de la galería.

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Detalle de los pavimentos de mosaico.

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Fotos de la sala lateral: “la salida del laberinto” como lo cita Enric Miralles en el dibujo (6)

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Dibujos de Carl Petersen.

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IMG_9856

Más dibujos originales de Carl Petersen del Faaborg Museum.

portada 1993 b

Descargar PDF *

La referencia bibliográfica:

Enric Miralles. EL LABERINTO DE FAABORG o “ De l´Espai no te´n Refiis Mai” En Arkitekturtidskrift. Architectural Magazine B nº 50, “Rummet i kunstens værk / Space in the work of art / El espacio en la obra de arte”. 1ª ed. Arhus, 1993  p. 44-51

*Nota: Algunos de los enlaces poseen derechos de autor. Reproducimos parcialmente algunos textos, persiguiendo un único fin con carácter cultural o científico. Esta bitácora se realiza exclusivamente para fines de investigación y sin ánimo o fines de lucro.

Imágenes:

01- Arquitecto Hans H. Koch laberinto en el Museo de Faaborg. Enlace 

02-07- Dibujos Enric Miralles.

08-21- Fotografías del Museo Faaborg por Mario Galindo Arévalo.

22-23- Dibujos de Carl Petersen del Museo Faaborg. Museum Faaborg

24- Portada de la revista Arkitekturtidskrift B.

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