ENREDANDO UN PUNTO


ENREDANDO UN PUNTO

Autor: Jaume Puchalt Lacal

Este escrito pretende ser un pequeño homenaje, y ligar o enredar varios temas que aparentemente no tienen nada que ver. Enric Miralles, coautor del cementerio de Igualada visitó la Alhambra. Francisco Leiva realizó un dibujo en su cuaderno cuando Enric murió. Cinco años más tarde, editó una publicación en la que se reproducía una imagen de la página junto a dos pequeñas fotografías, una de la escalera izquierda de acceso al patio del Palacio de Carlos V desde la plaza de poniente y otra de la escalera transversal del cementerio de Igualada. Además, acompaña a las imágenes de entre las que cabe destacar que al dibujo de F.Leiva. Al que se le ha superpuesto el collage caricatura de Enric de la página siguiente. Tomando como referencia para la unión, las palabras mirall (espejo) es, dibujadas en páginas sucesivas. Enric también realizaba un mismo dibujo en páginas independientes.

El palacio de Carlos V y el de los Arrayanes están en contacto en un punto. Desde el patio de los Arrayanes se adivina ese punto a la derecha del  volumen cortado sobre el que se adosa el palacio de Machuca. En la Alhambra, este espacio fue proyectado en planta. Bueno, fue el resultado de la planta, el resultado de una inexactitud en el replanteo que dejó el nuevo edificio en una posición inesperada.

No me centraré ahora en ese interesante volumen, ni en la posición final adoptada por el geométrico palacio de Carlos V, ni realizaré un análisis de ninguna de las dos obras, ni tampoco, del conjunto que forman. Sólo hablaré de la transformación del lugar. La transformación del propio lugar que asegura su permanencia como lugar, pese al cambio que pueda suponerle la ampliación. Estas dos construcciones históricas están en contacto mediante un punto, y se comunican mediante una escalera, ascendente. Ascendente porque el patio de los Arrayanes es más antiguo, estaba antes. Puede ser descendente también, si alguien que se situase en el interior del palacio real quisiese acceder desde aquí a los palacios árabes.

Por tanto hablo de un espacio intermedio. Un lugar de tránsito hacia otro estado, como un camino que se recorre con unos objetivos. Un umbral entre esto y aquello. Con sentido ascendente o descendente, pero siempre misterioso. Un lugar que está hecho para subir o para bajar, pero que te expulsa. Detenerse aquí resulta violento. Puede que sea, porque se trata de un espacio entre construcciones, un espacio constreñido, un resultado, no un objetivo. Pero es difícil pensar que este espacio no ha sido proyectado. Como la escalera del cementerio de Igualada, podría ser un proyecto por sí sólo, independientemente de lo que sucede a su alrededor. Lugares donde los movimientos de ida y vuelta son muy diferentes. El sentido en que lo recorriste primero te marca para siempre, es significativo. Como podría serlo el sentido en que se realiza el recorrido por última vez.

Es decir, hay espacios que son o pueden ser diferentes cosas. Dónde la importancia de dar un paso se magnifica. El habitar se convierte en un inevitable tránsito, en el cual estamos destinados a seguir hacia adelante. Sin poder detener el tiempo, no en este camino. Espacios compartidos, espacios comprimidos, espacios resultado, espacios fracasados, encontrados, puntos de interés. Lugares donde parece que pase algo que no siempre ocurre. Donde la espera te hace sentir vacío, insignificante.

Conscientemente o no, seguiremos avanzando, conducidos, hipnotizados, imbuidos. Por lugares que están aquí y podrían ser de allí, que están como multiplicados pese a ser únicos. Como un lugar que puede ser otro, un espacio que es lugar.

Como todo en un punto, el relato de Italo Calvino. Un punto que permite y posibilita la creación de un nuevo mundo. Donde puede que el tiempo sea impuntual. Un lugar sin espacio ni tiempo, donde todo el universo está y se condensará en un único punto que permitirá empezar de nuevo. Estar en un lugar como estos es ser propiamente y necesariamente el lugar, por la convergencia puntiforme de lo que un punto supone. El interés está en el punto, en un punto. Que como en el relato, espera un motivo cualquiera para explotar y ser de nuevo, vida.

Un espacio que se deforma, como en un impulso generoso.

Bibliografía:
  • Juan Domingo Santos. La tradición innovada. Escritos sobre regresión y modernidad.

El palacio de Carlos V en la Alhambra.

  • Italo Calvino. Les cosmicòmiques.

Tot en un punt.

  • Julio Cortázar. Historias de cronopios y famas.

Instrucciones para subir una escalera.

  • Georges Didi-Huberman. Ser cráneo.
  • Javier Seguí de la Riva. Ser dibujo.
  • Francisco Leiva. zombiTOUR 00
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