1992, Elemento de Iluminación Urbana


cuadrado elisava

En 1991 y 1992 la Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona (ELISAVA) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) organizan un curso de postgrado o master sobre “Mobiliario de oficina y mobiliario urbano” con la colaboración de los siguientes profesores: Ferran Amat, Lluís Armet, Emili Bargalló, Guillem Berrocal, Joan Anton Blanc, Eduard Bru, Rafel de Càceres, Claudi Ferrari, Lluís Fontanals, Dani Freixes, Isao Hosoe, Quim Larrea, J. A. Martínez Lapeña, Josep Mias, Enric Miralles, Pierluigi Molinari, Josep M. Montaner, Josep Mora, Xavier Nieto, Esperanza Núñez, Montserrat Periel, Timothy David Pilsbory, Fruitós Portabella, Màrius Quintana, Josep M. Rieta Aragó, Raül Rossell, Ramon Sanmartín, Gabriel Teixidó, Josep Ustrell, Pau Joan Vidal.

Recogemos a continuación, a modo de introducción, las reflexiones del Doctor en Arquitectura Josep M. Fort Mir sobre aquellos cursos:

[…] Aparte de estos ejemplos, también resulta interesante la comparación de dos programas de asignaturas del Máster de Mobiliario Urbano (1991-1992), impartidas por Josep M. Montaner y Enric Miralles a los mismos alumnos pero bajo planteamientos muy diferentes (Elisava Académic, n. 4). En la asignatura de Montaner, bajo el título de Idea e Imagen de la Ciudad, se presenta, según el programa «una amplia reflexión cobre las ciudades como fenómeno cultural e histórico». El profesor realiza tal reflexión exponiendo una serie de temas predefinidos, delimitados y establecidos, con independencia de cuáles sean los intereses y formación de los alumnos participantes. Se trata de un curso de máster y se considera que el planteamiento propuesto es del interés de los alumnos, ya que, en caso contrario, no se hubiesen inscrito. Pero en ningún momento se indica cuál será la actividad a realizar por los estudiantes ni su aportación al curso, fuera de la simple asistencia. Tampoco se definen los objetivos a conseguir mediante la exposición de esta reflexión, ni qué vías de continuidad y desarrollo ofrecen una vez finalizado el curso, ni tampoco las posibilidades o no de esta continuidad. En el curso de Miralles titulado Proyecto de Iluminación Urbana, en cambio, el programa constituye una verdadera declaración de principios constructivistas. En él encontramos frases como: «Insistimos en que hubiera un trabajo de investigación», «La palabra resolver tendría que aparecer muy al final», «Que las ideas no sean de ninguno, que se pueda copiar al compañero», «El aprendizaje del alumno no se explica por el objeto final diseñado», «Es un proceso lo que se valora. Aprender a saber decir no, a saber qué se puede hacer, a tener criterio, a saber si está bien o no lo que proponemos», «Los resultados son diversos y por eso lo creemos interesante», «Se han agotado muchas posibilidades. Muchas de las construcciones de estas posibilidades serían sin forma. Son ideas sin necesidad de un diseño correcto».

De esta manera se construye un curso donde se trata el tema propuesto de una forma única e irrepetible, hecha a medida por el propio conjunto concreto de participantes y estableciendo un punto de partida para el desarrollo personal posterior sobre el tema según los intereses individuales. Una comunidad de personas interesadas en el tema que lo explotan hasta el límite de las posibilidades que las circunstancias ofrecen. La conclusión, en definitiva, constituye una apuesta por los nuevos planteamientos. El constructivismo, aplicado a la enseñanza-aprendizaje del diseño, no es una posibilidad más sino, sin duda, la base más adecuada. Ni el empirismo ni el innatismo permiten aprender y desarrollar una actividad que, en la práctica, se fundamenta en otros principios ideológicos. Se trata de un camino en sus inicios y con un recorrido aún por definir pero, en cualquier caso, todo intento por avanzar en este sentido resultará más instructivo y provechoso que la imposición de verdades absolutas que, sean cuales fueran, resultarán siempre absolutamente dudosas, parciales y discutibles […]

Referencia: Elisava y la enseñanza. Aprendizaje constructivista del diseño. 13 LA CULTURA DEL DISEÑO, PASO A PASO. 35 AÑOS DE LA ESCUELA ELISAVA, 1996

profes

Proyecto. Elemento de Iluminación Urbana.

Profesor: Enric Miralles

Profesores invitados: Josep Miàs y Josep Ustrell

El objetivo de estas clases ha sido la de presentar una reflexión sobre las ciudades como fenómenos culturales e históricos. La primera clase estuvo dedicada a delimitar los materiales con los que están hechas las ciudades. Para ello, tres textos muy distintos fueron analizados, “Tristes Trópicos”, por Claude Levi-Strauss (1955), “La idea de la Ciudad”, por Joseph Rykwert (1976) y “Les ciutats invisibles” de Italo Calvino (1972), con el fin de detectar las diferencias entre las ciudades del viejo y del nuevo mundo, descubriendo las cualidades de los factores urbanos.

En esta sección se hace una referencia a los mitos fundacionales de las ciudades griegas, etruscas y romanas y la semejanza de las ciudades con la materia de los sueños.

La segunda lección se dedicó a analizar el fenómeno histórico de la ciudad como una sala de estar, repasando los inicios de la cultura del equipamiento urbano del siglo XIX.

En otras palabras, la aparición de un conjunto de manifestaciones sociales y disciplinarias: proyectos urbanos, decretos, avenidas para pasear, el ocio, y el consumo, la iluminación, la higiene, el mobiliario y las guías de las ciudades. En este apartado se planteó la esencia del mobiliario urbano contemporáneo y la posible relación orgánica y formal que cada mobiliario urbano mantiene con su contexto respectivo.

El tercer capítulo estuvo dedicado a analizar la imagen de la ciudad contemporánea a través de tres textos de los años sesenta: “Muerte y vida de las grandes ciudades” (americanas), de Jane Jacobs (1961), “La imagen de la ciudad”, de Kevin Lynch (1960) y “La arquitectura de la ciudad”, de Aldo Rossi (1966).

Este análisis se complementó con referencias a la relación entre la ciudad y el cine y el cómic. Es decir, con el cine de vanguardia (Metrópolis; Berlín, sinfonía de una gran ciudad), con el cine postmoderno (Blade Runner, Brazil, El cielo sobre Berlín…) y con el cómic (Schuiten-Peeters, Bilal-Christin, Moebius, Otomo…).

En este punto se hizo referencia a recientes visiones de las metrópolis contaminadas desde el cómic, el cine, y la música rock, como por ejemplo las propuestas urbanas de Rem Koolhaas (OMA).

La cuarta clase planteó un ensayo o experimento que intentase ver cómo en las metrópolis perviven y se desarrollan actividades rituales. En este sentido se hizo referencia a pervivencias como las murallas, los caminos, las plazas y las puertos de las ciudades. Y también se reflexionó sobre cuáles serían los lugares de identidad, los lugares de relación (plazas, mercados y supermercados; discotecas y bailes), los lugares sagrados y los espacios del poder (entidades bancarios).

La quinta clase partió de la hipótesis de la ciudad como albergue de la naturaleza, hecho evidenciado en experiencias como campos de cultivo dentro de las ciudades (Bernard Tschumi) o a los nueves jardines o museos botánicos.

Para ilustrar el papel de los grandes jardines dentro de las ciudades se utilizaron dos ejemplos paradigmáticos y contrapuestos: el Parc de la Villette en París, de Bernard Tschumi (en el viejo mundo), y el Parque de Chapultepec en México D.F., de Mario Schjetnan (en el nuevo mundo).

Por último la sexta clase estuvo dedicado a la ciudad como lugar de arte, es decir, en la experiencia contemporánea, a partir de los años cuarenta, en que el museo convencional se disuelve y las obras de arte se sitúan en los edificios y en los espacios públicos; los performances, esculturas al aire libre, diversos manifestaciones del pop-art y del minimal, los grafittis incontrolados, etc… invaden las ciudades.

Desde el principio insistimos en que hubiera un trabajo de investigación. Estamos demasiado acostumbrados a ir directamente al diseño concreto de un objeto y queríamos que no se comenzara así el ejercicio. Queríamos experimentar con la luz y agotar esta experimentación. Al final ya resolveríamos. La palabra resolver debería aparecer muy al final.

Queríamos que se reflexionara sobre temas muy diversos aunque con esto se diera una impresión de ambigüedad e inconcreción. Pero estaba bien moverse por lugares desconocidos para todos. Podían salir cosas muy interesantes.

Era importante que la clase avanzara como grupo. Que la valoración al final pudiera ser generalizada, una valoración de un grupo que ha aprendido cosas y que sobre todo ha aprendido del compañero. Que las ideas no fueran de nadie. Que se pudiera copiar al compañero. Empezar de una manera y acabar haciendo el ejercicio del otro.

No sólo nosotros sorprenderíamos a los alumnos sino que también se sorprenderían entre ellos. Un trabajo de equipo. Sólo había que canalizar la investigación insistiendo en el no objeto. El trabajo final del alumno no es justamente lo que ha aprendido. El aprendizaje del alumno no se explica por el objeto final diseñado. El resultado puede ser de un nivel inferior al análisis previo. El proceso es lo que se valora. Aprender a saber decir no, a tener un criterio, saber si está bien o no lo que proponemos.

Se ha producido un material interesante. Un material que nos gustaría guardar o quizás continuar. Un material muy diverso que cada uno sabría aprovechar a su manera. Un material de acuerdo con un curso de tres meses de duración. Incluso nosotros podríamos desarrollar algunas de las propuestas. Resolverlas sería la otra parte del curso. Seguro que todos lo sabríamos hacer. Valía la pena tener la oportunidad de disfrutar experimentando, tener la oportunidad de poder probar. Al final ya resolveríamos, y hemos resuelto.

Los resultados son, diversos y por esto lo creemos interesante. Quien quería resolver lo ha hecho. Queríamos un curso de experimentación pero cada uno ha trabajado según lo ha creído más interesante o más divertido.

El balance es positivo. Hay diversidad. Se han agotado muchas posibilidades. Muchas de las construcciones de estas posibilidades serían sin forma. Son ideas sin necesidad de un diseño concreto. Una vez que se ha encontrado la luz, no la luz hacerlo posible es una sencilla consecuencia del proceso. Que resolver sea tan fácil está bien.

portada master

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La referencia bibliográfica:

Miralles, Enric; Miàs, Josep; Ustrell, Josep. “Proyecto de Iluminación Urbana”, programa del curso Mobiliario Urbano en la Elisava Académic nº4. Barcelona, en “Cursos de Master”. 1992. págs. 22-23.

* Nota: Algunos de los enlaces poseen derechos de autor. Reproducimos parcialmente algunos textos, persiguiendo un único fin con carácter cultural o científico. Esta bitácora se realiza exclusivamente para fines de investigación y sin ánimo o fines de lucro.

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