Entrevista con Enric Miralles, Ábaco 2000


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En la primavera del año 2000 la publicación exclusiva de los accionistas de BBVA “ÁBACO” publica una entrevista a Enric Miralles, realizada por la periodista (y su amiga) Anatxu Zabalbeascoa. 

Fotógrafo: Adam Lubroth.

EL ARQUITECTO DEL ORDEN NATURAL

Con una filosofía sencilla —reflejar el orden natural de los lugares y de las culturas—, una gran dedicación y un ingenio poco frecuente, Ende Miralles ha logrado situarse entre los arquitectos más importantes del mundo. En una entrevista exclusiva para Ábaco, Miralles explica su particular manera de entender la arquitectura, siempre a la búsqueda de un ideal.

Sus edificios se levantan hoy por media Europa, buscando reflejar el orden natural de los lugares y las culturas. Sus proyectos más recientes, el Parlamento Escocés, la Escuela de Música de Hamburgo, el Ayuntamiento de Utrecht o el rascacielos de Gas Natural en Barcelona, instalarán a este arquitecto en la encrespada cima de la arquitectura mundial, un lugar fragmentado y sinuoso como sus edificios, en el que hace años que Enric Miralles se ganó su sitio.

La singularidad de sus edificios, los cuidados detalles constructivos —basados más en las ideas y el ingenio que en la carestía de los materiales y las soluciones técnicas— revelan la mano de un arquitecto con genio. La propia vivienda de Enric Miralles (Barcelona, 1955) y Benedetta Tagliabue, su mujer y la arquitecta con quien trabaja asociado desde hace ocho años, es un muestrario de recursos. Se trata de un espacio extraordinario, de holgadas dimensiones y gran altura, de pavimentos cerámicos recortados sobre el parquet, de muebles de marcado diseño que dialogan con arcadas góticas y de estanterías hechas con tiras de hierro pintadas de blanco. Con tantos objetos y espacien singulares lo que más sorprende, sin embargo, es la armonía del lugar. En la casa del arquitecto todo parece pertenecer. Todo está más asentado que ordenado, como si los muebles, como los árboles, crecieran en los lugares oportunos de una vivienda convertida en paisaje.

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Entrevista con Enric Miralles por Anatxu Zabalbeascoa.

Ha trabajado en muchos tipos de edificios: desde viviendas hasta un cementerio, instalaciones deportivas, colegios, sedes institucionales y, ahora, el Parlamento Escocés. Ha creado nuevos paisajes, donde el uso del edificio no se reconoce por su exterior. Es decir, cada vez ha tenido necesidad de reinventarse la tipología ¿Por qué?

Las tipologías, o el hecho de que un edificio se identifique formalmente por su uso, son un concepto contemporáneo. Si buscamos una definición más arcaica del construir, las tipologías no existían más allá de los templos. No me gusta pensar que un tipo de edificio, una escuela, una casa, sólo puede tener un aspecto o debe ser identificable desde el exterior. Eso limita la capacidad de sorprender de la arquitectura.

¿Para usted las tipologías son como un corsé, un limite a la creatividad de un arquitecto?

Algo así. Las tipologías sólo sirven, en primera instancia, para identificar, pero se puede conseguir que los edificios se distingan por sí solos. A mí me gusta definir las cosas de nuevo.

¿Qué decide la forma de un edificio?

Cada vez más, las limitaciones concretas: el sitio donde está, el presupuesto de que dispones, las necesidades del propio edificio. Aunque las arquitecturas menos rectilíneas, y por lo tanto más imprevisibles, parezcan muy libres, en realidad se parte de unas condiciones de trabajo muy marcadas. Hay nociones que tienen que ver con el entorno y con el uso, que apuntan la forma de un edificio: aprovechar el espacio, iluminar cada una de las estancias… La calidad de la vida en el interior del edificio es lo que debe determinar su forma exterior.

La extraña forma, unas veces sinuosa, otras fragmentada, de sus edificios ¿responde a la búsqueda de mejores espacios interiores?

Responde a la búsqueda de un cierto ideal. Es un modo de estar en el paisaje, es un modo de construir una ciudad sin repetir lo que ya se ha hecho sólo porque ya se ha hecho. Con mis edificios intento buscar lo particular. De la misma manera que todas las personas son distintas, todos los paisajes y todos los lugares son distintos y, por lo tanto, entiendo que deben resultar edificios distintos, particulares. Un edificio lo construye una idea singular.

¿Y cuál es ese factor singular?, ¿dónde o en qué se encuentra?, ¿en la imaginación del arquitecto?

Un poco en todo. Es, sobre todo, una actitud. Si uno trata de hacer algo especial, busca hacerlo. Se fija, sobre todo, en el lugar en el que debe brotar su edificio, pero a su vez estudia las ne-cesidades de ese edificio para no solucionarlo de la manera más habitual, para pensar una forma mejor, más lógica o más agradable o más bonita de hacerlo. Se trata de ir más allá de los modelos dados. Los modelos históricos, las maneras tradicionales de construir se utilizan como conocimiento, pero no para repetirlos.

Hay que visitar sus edificios para comprenderlos. ¿No se pueden entender desde una fotografía?

La arquitectura tiene tres dimensiones, de modo que las fotografías, de entrada, se pierden una. Además, el uso de un edificio lo define tanto como el lugar en el que se encuentra, y ni uno ni otro factor aparecen en las fotografías. Para informar mejor, las fotografías de arquitectura deberían incluir el contexto: lo que hay delante, lo que rodea el edificio. Sólo así se puede entender un edificio, y nunca de manera aislada, como si fuera una escultura sola en la calle. Un edificio lo entiendes cuando estás en él. Entonces es, precisamente, cuando no ves el propio edificio sino lo que lo rodea. Las imágenes que explicarían los edificios serían las fotos hechas desde los edificios.

¿Se plantea retos estructurales con sus edificios?

Al principio de mi carrera sí. Más que retos estructurales trataba de experimentar con materiales nuevos, por ejemplo. En este momento las estructuras extrañas, los voladizos pronunciados, por ejemplo, están al alcance de todo el mundo. El hecho de estar constantemente dando clases te mantiene alerta y despierto, te hace experimentar continuamente, pero yo no diría que mis experimentos son retos. Veo la experimentación como la posibilidad de tener un abanico de recursos que me permite variar a la hora de buscar soluciones. La torre que vamos a levantar en Barcelona para Gas Natural tiene una primera planta flotante. Y hay un porqué: se trata de un edificio no muy alto que, sin embargo, tendrá un papel importante para la ciudad. Hacer una primera planta flotante significaba liberar el suelo de un peso visual para convertirlo en espacio público, de paso, para que circulen los ciudadanos.

¿Cuánto le preocupan los ciudadanos a la hora de proyectar?

De la misma manera que me preocupan los usuarios del edificio. Pienso los edificios desde el punto de vista del usuario. Pero una cosa es el usuario idealizado —el que busca la mejor orientación, la mejor iluminación, el mejor aprovechamiento del espacio…— y otra cosa es la realidad. Al construir van apareciendo cuestiones que modifican los edificios y, consecuentemente, los espacios. La relación con el usuario está implícita en el modo de pensar el edificio.

¿Sus 20 años de experiencia como arquitecto no le han permitido prever soluciones para los problemas habituales de los usuarios no ideales?

Prefiero no bajar nunca el nivel. La realidad tiene demasiados factores que hacen que los edificios no funcionen casi nunca de una manera ideal. El campo de tiro con arco que construimos en Barcelona para los Juegos Olímpicos se transformó luego en campo de fútbol; el centro social de Hostalets de Balenyà pasó a ser el ayuntamiento; en Alicante construimos el Centro Nacional de Gimnasia Rítmica —un edificio muy preciso, tecnológico y con una escala a medida de la selección nacional— y ahora se utiliza para los deportes de fin de semana. Los edificios cambian mucho a lo largo de su vida, por eso, de entrada, yo prefiero mantener una visión ideal. El tiempo ya la desmontará.

Con menos de 40 años empezó su expansión europea. Actualmente construye, entre otras cosas, el Parlamento escocés, el Ayuntamiento de Utrecht, y la Escuela de Música de Hamburgo. ¿Hasta qué punto le afecta trabajar para otras culturas y realizar tantos proyectos a la vez?

Hoy en día es muy difícil hacer un solo proyecto. La misma organización profesional hace casi imposible concentrarse en un único proyecto. Eso fue lo que hice cuando realicé el Palacio de Deportes de Huesca, y casi me quedo sin trabajo para toda la vida. La arquitectura ocurre en varios tiempos: antes, durante y después. Y, hoy, la práctica profesional está pensada para que el arquitecto sólo esté presente en el inicio. Yo procuro estar presente a lo largo de todo el proyecto. Vamos a las obras, decidimos los cambios y, por regla general, los proyectos están en nuestro estudio cuatro o cinco años.

¿En cuántos proyectos trabajan a la vez?

Ahora mismo en diez, y somos cuarenta personas. En el extranjero nos asociamos a otros arquitectos, y cuando empieza la construcción, la misma obra se convierte en una oficina. Sin embargo, no soy partidario de abrir estudios. Con las comunicaciones de hoy, no existe ningún lugar del mundo a más de dos días de viaje.

¿Las diversas culturas tampoco les afectan?

Supongo que sí, pero eso no es algo que se evidencie de inmediato a menos que se trate de una construcción regional. Es más significativo el modo en que tu trabajo se va transformando a partir de la relación con diversos lugares. Una vez proyectado el Parlamento de Edimburgo, mi bagaje cultural y arquitectónico es otro, y todo lo que hemos aprendido allí aparecerá sin duda en los nuevos edificios que realicemos. Aprendes arquitectura cuando haces proyectos y, en ese sentido, los edificios ganan en calidad, en precisión. Para proyectar se necesita intuición; para aprender arquitectura, construir. Sólo así se pueden comprobar las hipótesis, sólo así se pueden poner a prueba las ideas e ir elaborando un idioma propio.

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Expresar nuestro agradecimiento a Dª. Belén Montero (Comunicación Interna Corporativa BBVA), por enviarnos una copia de la entrevista.

La referencia bibliográfica es:

Zabalbeascoa,Anatxu.Entrevista con Enric Miralles . ÁBACO Nº 11, Publicación Grupo BBVA, Bilbao-Madrid. Primavera 2000. Págs. 8-11

Entrevistas listado:

Wiki homenaje a Enric Miralles

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