Conversación con Enric Miralles, Trazos 1998


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Conversación con Enric Miralles.

Por Pablo Lazo, 1998

Si el procedimiento de preguntas y respuestas no conviene es por razones muy simples. El tono de las preguntas puede variar: ser pérfido-malicioso, servil o bien de igual a igual. Diálogos, Gilles Deleuze y Claire Parnet.

En tus proyectos se puede ver ese acompañamiento de la intuición : esa extraña cualidad que la gran mayoría de los arquitectos negamos como parte fundamental del proceso de diseño; Algo que por ahí alguien ha llamado “lo que el arquitecto hace con las cosas”(i.e. lo que el arquitecto hace con el lugar, el caso del HOGAR DE MORELLA). 

Yo diría que como la arquitectura tiene que ver con el pensamiento, cuanto más rigor conceptual quieres tener en las cosas, más miedo te da usar las palabras. Entonces el utilizar la palabra intuición en este nivel, está envuelta en ese temor; porque estás entrando en un mundo que controlas menos en principio. Inclusive existía toda una pedagogía ligada a la experiencia y la intuición que pretendía instrumentalizarlas de alguna manera. Pero en cambio si la consideramos a un nivel de lenguaje normal, yo creo que explica muchísimos actos decisivos, momentos en que uno se mueve en distintas direcciones precisamente por intuición. De la manera más simple y dentro del significado más leal de la palabra. Es más, algunas veces, la intuición te permite el momento de no-decidir; o estar en espera de algo … Creo que te da la oportunidad de esperar la ocasión, intuitivamente sabes que puede haber un momento mejor; creo que te evita hasta cierto punto, el tomar las decisiones en un momento y trasladarlo a otro; esos momentos de pausa y traslado para realizar los ajustes son puramente intuitivos.

Entonces la intuición, así como lo propones, deja de lado aquella oposición dialéctica que ha marcado el proceso de la arquitectura ‘moderna’

En efecto: la intuición no es saber cuál es mejor, si A o B. Más bien es confiar en el proceso de las cosas, ese tipo de cosas totalmente inesperadas. Pero yo creo que ayuda sobre todo a no decidir; a dejarlo sin extremos.

El lugar que ocupa esta cualidad se desdobla en tu caso, hacia dos direcciones distintas: una exploración entre la identidad de lo escultórico, lo arquitectónico, lo urbanístico, y el diseño de paisaje; sin embargo, en ambos casos es la formación de elementos que agudizan la movilidad del sujeto en el espacio lo que genera esos ‘rasgos’ inusuales en los espacios que tu propones y al hacerlo, creo que se redefine la región en que la arquitectura está experimentando…

Lo explicas bien, pero yo creo que cuando miras mi trabajo no se debe de entender dentro de esa idea del individuo visionario y complejo. Más bien el de una persona extremadamente curiosa. Es decir, me interesa lo que hacen las otras gentes, los otros arquitectos y mi trabajo es hasta cierto punto un resultado de esta curiosidad digerida; de tal forma que mi trabajo, aunque sea un diálogo personal -que puede tener algo de secreto-, está hecho también de descubrimientos que van apareciendo en tu propio trabajo pero no como citas. Eso de citar, que era algo muy común hace algunos años… Hacer un proyecto citando a Corbusier, a Aalto, etc. Ese tipo de aparición, son tan extrañas que lo único que hacen es establecer una oposición entre el original y la cita. Lo que trato de hacer en mi obra es dialogar, conversar con otros pensamientos o con otras ideas. Lo que sucede es que la misma transformación, en donde está la intuición, lo hacen una obra personal.

Eso de obra más personal, creo que tiene que ver más con un pragmatismo básico: decisiones fundamentales y específicas; materiales, alturas, superficies…

Sí, pero son, creo, las decisiones importantes porque determinan dónde terminan las cosas. Claro que al final parte de esas decisiones tiene mucho que ver con criterios muy elementales como los que dices, pero todo ese tipo de cosas son casi automáticas.

Hace un momento decías que tu obra intenta dialogar y ‘comunicarse’ con otros pensamientos. Me imagino que, en la mayoría de las veces, este diálogo tiene un pasado, es decir una historia a que recurrir y, o bien se puede recapitular o proyectarse al futuro. Lo interesante es precisamente notar que las acciones tectónicas en tus proyectos (me refiero a elementos concretos, columnas, planos, techos, balcones, escaleras, muros, etc.) actúan en ambas direcciones: recapitulando y proyectando (son formas recurrentes en varios proyectos y están en continua re-definición). En la pérgola del Paseo Icaria, una premisa inicial para la detonación de una idea tectónica que no tuviera como componentes elementos naturales (debido al impedimento para sembrar árboles por estar sobre el paso de un colector) generó la idea de evocar el movimiento de elementos gigantes, es decir, si bien se hizo una recurrencia -metafórica- de las procesiones populares españolas, ésto se proyectaba en forma de flujos, elementos que evocan movimiento. Creo que esto implica una constante en tu obra, el intercambio de situaciones, condiciones y nociones…

Creo que es de la misma manera en que las cosas suceden cuando estamos en un viaje; se dan inesperadamente, por sorpresa, y todas y cada una van formando un archivo que está relacionado con lo que hasta ahora sabemos, como lo que ahora podemos recordar. En cierta forma son las fotos de un viaje, de lo cual vemos a través de una ‘ventana’ sin tener una clara y precisa visión. De alguna manera lo que dijiste de hacer ‘recurrencia’ es exactamente eso: recurrir a algo para trabajarlo nuevamente y, al hacerlo, darte cuenta que no está agotado. Así los proyectos mismos son un tiempo continuo de trabajo. El cementerio de Igualada explica esta idea de mantener la propuesta durante un largo tiempo, casi diez años ya. Una construcción muy lenta. Son sólo unas piezas que modifican ligeramente los contornos topográficos; en donde cada pieza se convierte en un signo abstracto. Y esas abstracciones a su vez generan el acto de caminar, de elegir el mejor camino, o el más claro. Estos senderos fueron generando surcos y precisamente por estos cortes en la tierra es por donde uno puede ir y venir…

Empezaste por oponer la teoría con la metáfora como Chillida que dice: yo me dejo llevar por las percepciones…

Como quieras. En el Cementerio uno camina debajo de los árboles con las lápidas en las paredes que cortan al terreno, las cuales proyectan sombras…

Quisiera tocar un punto dentro de la secuencia histórica de la arquitectura española sin caer en un intento de discurso, o de tratar de insertar tu trabajo dentro de una linealidad en que se quiera indicar una influencia directa; pero el trato con el terreno, la topografía que, en palabras de la era de los flujos, se puede traducir como los vectores escondidos en el lugar. Y en este mecanismo hay como una remota simbiosis con cómo se ‘fabrican’ las arrugas o pliegues, desde algunos arquitectos catalanes como Gaudí, y en general dentro de la arquitectura española. Inclusive ahora Alejandro Zaera Polo intenta darle otro giro al proceso por el cual la topografía adquiere funcionalidad…

Sí, pero por ejemplo ¿hace cuanto tiempo que estás aquí?

un año…

En todo ese tiempo, seguramente has tenido contacto con ciertas arquitecturas, y no sólo los edificios tal y como son sino con la idea detrás de ese espacio, que te han hecho decidir: o las aceptas o las rechazas. Generalmente la vanguardia que reacciona contra las cosas, las rechaza; pero alguien no tan vanguardista las acaba aceptando y haciéndolas parte de su trabajo. Nunca va a existir una relación directa, pero acepto que el tratamiento de la topografía en los arquitectos catalanes anteriores está dentro de mi proceso generativo de topografía. Me enseñas la foto del Parc Guell, y yo acepto que es una arquitectura fantástica que no vale la pena rechazar. Pero además yo diría que es como una metáfora recurrente: el trabajar con el paisaje y con lo olvidado. Como decías: ‘trazar’ historia. Claro que cada época define y experimenta de manera distinta. Yo lo sigo haciendo con elementos sencillos y con las oportunidades que me da el emplazamiento.

Y también los elementos se empezaron a mezclar, es decir que tu arquitectura se interesaba por planos inclinados, horizontales flotantes, secciones estratificadas, relaciones ambiguas entre figura y campo que de alguna manera, y me guió por las imágenes, sugieren que muy en el fondo hay una lectura consciente de ese trabajo con la topografía.

Al final las cosas se parecen, se te pegan como a Sally en aquella película de Woody Allen. No porque es una de tus raíces, sino porque las tienes constantemente cerca de tí. Si tu eres arquitecto en Glasgow, es muy raro el no dejarse influenciar por Mackintosh sobre todo si tu educación sucedió en ese lugar. O la arquitectura reciente en Finlandia se define como un movimiento que trata de alejarse de Alvar Aalto, pero habrá un momento en que se agote este rechazo y la gente aceptará nuevamente y se establecerá una relectura de la obra de Aalto. Para mi generación, arquitectos como Gaudí y Jujol, entre otros, fueron considerados como arquitectos que sólo interesaban a los turistas, es decir, algo casi sin valor. Pero al final volvimos a verlos, no como descubriendo un valor, sino simplemente con más naturalidad.

¿Te refieres a captar como simples operaciones tectónicas que ellos utilizaron?

Claro, porque es como decíamos antes; cuando aparecen estas cosas y tu personalmente las descubres, puedes tomar la decisión de esconderlas o dejarlas. Yo preferí dejarlas. Además porque si finalmente uno tiene una agenda bien definida, y sabe qué quiere, estas cosas aparecen con naturalidad y casi sin esperarlas; y no se implantarán como una clase de canon.

Tocas el punto de los resultados imprevistos como si fueran parte fundamental tanto de la obra que se construye finalmente, como del discurso teórico que estructuras para explicarlas. Quizás lo que sucedió en Igualada ha sido el fenómeno de los inesperado al que más le hayas sacado provecho en ambos casos.

Yo diría, volviendo al punto de la intuición que si tu tienes bien definidos unos puntos de partida, después en la espera -es decir durante la construcción- lo que uno hace es ganar tiempo hasta descubrir parte de lo inesperado que te dice cómo ajustar o refinar dichos puntos.

Ganarle tiempo al tiempo hasta que se te ocurra algo mejor.

Precisamente. Yo creo que aquel que tiene una concepción de un proyecto al principio y acaba al final con lo mismo es desastroso. Porque no registra el tiempo del proceso. Los proyectos deberían de ser una especie de análisis construido: registrar como un método de formación de lo que se construye.

Con este par de conceptos es que tu obra ha sido descrita por muchos teóricos de arquitectura: tiempo y análisis construido. Que no reflejan otra cosa sino un modo, creo yo, contemporáneo de hacer arquitectura. La manera en que se pueden explicar el proyecto de Igualada es precisamente mostrando el proceso durante todo el tiempo que duró. Uno puede argumentar que ese tipo de registros se clarifican una vez que se ha alcanzado cierto grado de terminación y que se puede hacer el recuento de lo que ha sucedido, es decir, que la manera en que se explican los proyectos ha adquirido una estructura narrativa en donde el tiempo es fundamental para dar pausa y ritmo a las cosas.

Pienso que la arquitectura, sólo cuando se realiza, es que el tiempo se vuelve algo fundamental para describirla. Pero volviendo al comentario sobre las operaciones en el emplazamiento creo que, aunque es una condición global, que existe en distintos sitios, sólo hay que encontrarla. Por ejemplo, creo que México tiene una historia muy marcada de arquitecturas que registran todo en cuanto se refiere al suelo, pliegues, capas, estratos… Si referimos esto a condiciones actuales, habría que definir su presencia en términos de nodos, de relaciones sociales, rutas y puntos focales, manejando el concepto de geografía abierta…

‘Explicarse’ es muy difícil. Lo mejor que se puede hacer, incluso en una entrevista, es moverse entre ideas. Y resulta que al ver un proyecto sucede los mismo: en el mismo instante que uno empieza a describirla, explicarla, como lo has hecho, traducirla como yo lo haría, transcribirla, entenderla, nos lleva a un ‘y’ constante: de la intuición a la definición de lo arquitectónico y al movimiento y al flujo y a la era de la información y a alguna obra tuya y a la percepción del lugar y a Carmen y a textos sobre ti, y…

Portada Trazos

La referencia bibliográfica es:

Lazo, Pablo. Conversación con Enric Miralles. Trazos. Cuadernos de Arquitectura nº3 ‘Territorio’. México, DF, 1998, pp. 49-53.

Entrevistas listado:

Wiki homenaje a Enric Miralles

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