Entrevista con Enric Miralles y Carme Pinós, A30 1987


miralles pinos

[…] El origen de este conjunto de escritos, presentados a modo de diálogo fragmentario, se remonta a una primera entrevista realizada por la redacción de A-30 al equipo de arquitectos integrado por Enric Miralles y Carme Pinós, hace unos meses. Con el paso del tiempo, la entrevista inicial se ha visto modificada a través de una serie de contactos, correspondencia escrita y un cierto trabajo de reflexión. Lo que aquí presentamos viene a ser una entrevista “imposible” que pretende reflejar este período de diálogo mantenido en espacios y tiempos diversos, mientras Enric Miralles y Carme Pinós continuaban trabajando en el proyecto para Hostalets de Balenyà que aquí presentamos […]

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Entrevista con Enric Miralles y Carme Pinós por Carme Ribas, Pere Joan Ravetllat y Joan Roig.

Nosotros decimos, a menudo, que desconocemos nuestra arquitectura. Si das una mirada a nuestros dibujos sin identificarte, o sin esperar nada de ellos, se convierte en nada. Si no se miran con una ilusión idéntica a aquella con que se han realizado… o se les niega la posibilidad de ser reales o pierden todo su significado. Algunos dibujos son líneas, ritmos, sombras. Una misma línea puede ser una jácena, la penetración en un muro o la huella de lo que hay detrás. Si te fijas, los dibujos casi son transparencias. Se dibuja lo que está en primer y en último término de una sección. Esperando que de esta superposición aparezcan ritmos, formas… Las decisiones son muy elementales: cotas, niveles, definición de un suelo o de un techo…

Algemesí comienza en esa línea que es el límite, última fachada, lugar que retiene el paso y que contiene el programa… En ningún momento es una imagen. En su interior está el proyecto.

En Parets las cubiertas son una intuición, mientras que la estructura contiene el proyecto: estas cubiertas son la fachada inexistente del lugar. Mientras que la estructura hace referencia al movimiento de una persona. Este concepto: movimiento de las personas, del lugar… es quien nos introduce en los  proyectos… el movimiento de las cosas reflejado en estas.

Incluso en los detalles trabajamos a ciegas. Criterios de superposición y de explicitación de los encuentros son quienes los definen. El resultado final lo aceptamos al aceptar la lógica para llegar a él.

¿Cuáles son los arquitectos que más han influido en vuestro trabajo?

Quien nos da confianza es L.C. Nuestro primer curso de proyectos fue dedicado íntegramente por Rafael Moneo a este arquitecto. Como en un juego, todo debía encontrarse ahí…

Le Corbusier es el personaje que te da confianza. Nos admira la rotundidad de sus dibujos… su constante volver a pensar… no son imágenes, son lugares del pensamiento. El recorrido del aprendizaje es como una lectura… las notas a pie de página te llevan de un personaje a otro.

¿Puede haber influido la libertad de Aalto en alguno de vuestros gestos?

Aalto es un arquitecto difícil. Tu misma pregunta: esta posibilidad de reconocerlo en los trazos de otros hace todavía más difícil entender su arquitectura. Nos interesan aquellas obras que son una maldición para los que las copian.

Situándonos en arquitecturas más recientes, ¿en qué forma influyen en vuestros trabajos personas como Zaha Hadid o Rem Koolhaas?

Desconocemos su pensamiento… y las noticias que de ella tenemos no reflejan nada que desconociéramos de nosotros mismos. Sus dibujos nos son opacos.

Conocemos poco su obra… el modo de entender la forma que nos interesa es el de artista como Richard Serra…

Intentamos seguir el pensamiento de personajes como Robert Smithson o Richard Long… Sus libros siempre están por ahí. Buscamos su proximidad. Nos interesa la continuidad de su pensamiento.

En los dibujos de vuestros proyectos existe una uniformidad que no corresponde a la complejidad de la obra construida; en ningún caso se reflejan los materiales, las texturas, las cualidades tectónicas de los elementos. ¿Cuándo se realiza el salto a la definición de estos elementos?

No insistir en estos aspectos podría explicarse por una cuestión de pudor. Retrasamos las decisiones… Siento vergüenza ante la cualidad de un material en sí mismo… por ser algo que se valora sin que se produzca ningún acercamiento personal. Por eso se retrasan las decisiones. Procuramos no hacer referencia a nada de lo que nos rodea. Queremos mantenernos el máximo de tiempo sin adoptar las soluciones ya realizadas. Esperar al último momento… saltar…

¿Explica esto la voluntad de abstracción de vuestra obra gráfica?

No, este sentimiento se refiere más a lo que uno hace que a lo que dibuja… Dejar de hacer… No tener prisa en decidir.

Sí, los dibujos se hacen en un momento dado, te los miras y esperas. Dando tiempo a las cosas, poco a poco aparecen los elementos en su definición material. Como norma preferimos dejar las cosas por defecto. Nunca una línea de más. No repetir el mismo movimiento. Detenernos en el inicio. Aunque esto, a veces, impide avanzar.

¿Podría decirse que este mundo del no saber coincide con el de lo que no interesa?

No. Por ejemplo, no es que no nos interese el ladrillo… sino que esperamos a utilizarlo desde el propio proyecto. Es idéntico a otro cualquier dato. Nos interesa, más que el material, el modo en que un arquitecto ha sabido interpretarlo… el ladrillo de Coderch.

Nos interesa el proceso que lleva a las soluciones. Hasta ahora hemos trabajado con materiales que podríamos llamar nobles o sea, que construyen directamente las trazas de nuestros proyectos: hormigón, madera, hierro…

Volviendo atrás: La abstracción de unos dibujos no es algo que sea ajeno al proyecto.

El dibujo aparece como inicio de un diálogo con un primer pensamiento. El dibujo de arquitectura no como lugar del pensamiento, sino como algo paralelo a él, siempre inconcluso.

Los dibujos corresponden a un momento, no final, pero sí completo. De ellos podríamos pasar al detalle de la solución. En Hostalets, el modo de afrontar cualquier detalle se deduce de la decisión de cubrir la sala. Los dibujos son decisiones… aquí, esta decisión expresa el proyecto: una jácena que es soporte del piso superior, donde actúa como barandilla estructural, al mismo tiempo pasa a ser una carpintería practicable.

Este es seguramente el primer caso en el que la estructura entra en un proyecto vuestro como elemento generador.

A la palabra estructura tienes la esperanza de darle un sentido más amplio… En Hostalets todo coincide… funciona como un mecanismo. Todas las cosas son varias cosas a la vez… Directamente pasa a ser algo construido.

En este trabajo queda claro que vuestro mundo personal de intenciones y voluntades está controlado por una idea de proyecto que, a modo de mecanismo imparable, lo resuelve a muchos niveles. Este mecanismo que aparece aquí como manifestación de lo “razonable” no existe de una manera tan clara en otros proyectos, en los que se actúa más directamente a partir de la sensibilidad.

Tener en cuenta que es el primer encargo de obra de nueva planta. Queremos que el levantamiento de la estructura esté contenido y prácticamente terminado. No confiamos en el nivel de acabado de los detalles. Sin embargo hemos llegado a este proyecto del mismo modo que en los anteriores… sólo que el trabajo hace énfasis en cómo se levanta el edificio… ver que se construye, tal como en otros casos se dibuja: aquí siempre ha existido una pequeña maqueta de papel plegado… Todo esto hace que en la explicación del proyecto siempre desaparezca la palabra mecanismo…

Parece que en él subyace una idea clásica de arquitectura, en la que la estructura y el volumen final se funden indisociablemente.

Se puede desmontar como un mecanismo.

En el caso de Morella el proyecto parece tener también raíces clásicas. El cuerpo bajo, aunque escalonado, y el cuerpo alto están trabajados del mismo modo que lo hacían los racionalistas clásicos. Aunque la introducción de nuevos lenguajes sea muy importante, en el fondo, al igual que en Hostalets, en este proyecto subyace una idea clásica de arquitectura.

De hecho el inicio del proyecto de Morella nos hacía recordar los dibujos de Palladio sobre el tempo de Palestina… y los Genga para el palacio de Pesaro.

Aunque diría que en Morella es donde está más clara la idea de NO PRESENCIA de nuestros edificios. Retiene un espacio exterior a la vez que contiene uno interior. Y es de este retener y contener de donde sale la forma. Cuando dices “idea clásica de arquitectura” siempre me sugiere la idea de presencia.

Sin embargo, el proyecto para Hostalets se diferencia del de Morella en que no necesita niveles de decisión a escalas medianas. En Hostalets la idea inicial es tan clara que todo aparece casi por pura lógica.

Sí, en Hostalets siempre sabes a qué nivel has de tomar las decisiones… En Morella todo es más complejo. Lo intermedio, los espacios entre las cosas son quienes han construido el proyecto. Lo intermedio en Hostalets es la jácena. En Morella son los patios, los recorridos laterales… relacionados a través de las leyes de correspondencia: cotas, pasos… Nunca trabajamos con giros o desplazamientos. Ni con una geometría ensimismada. Sino con relaciones entre las cosas… Correspondencias y su expresión…

¿Qué papel juega la geometría en vuestros proyectos?

Nada de tomar la geometría como algo que tiene sus leyes… preferimos pensar en el movimiento de las cosas, del sol, del aire que atraviesa… la geometría sirve a todo esto.

En vuestros primeros proyectos, quizás os ayudabais más que ahora con la geometría.

A media que trabajas conoces las formas… las asumes como propias… son algo cotidiano… Sirven para entenderse. Esta confianza te evita el recurrir a ellas como simetrías, giros… correspondencias.

Esta renuncia a la palabra geometría y vuestra adhesión a la idea de correspondencia quizás pueda entenderse como renuncia a un orden superior que basarse en algo que tiene más que ver con el fragmento o con la relación entre fragmentos.

Los proyectos nacen, son, una idea… que puede, o no, modificarse, transformarse, prolongarse, fragmentarse…

¿Podríais hablarnos de vuestra experiencia en los trabajos referentes al espacio público?

Sin que esto sea una tesis. Creo que todos nuestros proyectos lo son de espacio público.

Siempre definen un espacio público… No queremos que su influencia se limite a una parcela.

De hecho, nuestros trabajos quieren ser inicios. Detenerse en los comienzos… El lugar es quien insinúa este inicio. Así pues, es el plano de situación donde nos movemos con más tranquilidad. Es el lugar de las preguntas.

Lo que nos planteamos a partir de estas consideraciones, intentamos asumirlo a través del humor, de la broma,… el humorista es quien no esconde la reflexión en su pensamiento… voluntad de vaciar de contenido aquellos conceptos que, sino, se convertirán en inaccesibles. La broma, que no la ironía, forma parte de nuestra manera de hacer. En este sentido, pensamos que las obras no las hagan los usuarios. Intentamos seguir sus pasos… sus movimientos. Contamos en que son ellos quienes acabarán el edificio.

Las preguntas transforman el pensamiento en opinión: las respuestas son intercambiables… no son apenas ni una conversación. Las palabras que querríamos transmitir serían aquellas que quedan en un corte entre dos momentos cotidianos. Palabras, para otros casi sin sentido, alrededor del propio trabajo. Palabras que no son nada en sí. Aquellas que no se pueden decir…

Esta sería la conversación que envuelve los proyectos.

Estas palabras tendrían el mismo valor que los dibujos. Los dibujos, ese extraño testimonio de alguno de los momentos en que el proyecto toma contacto con lo real. Los dibujos aparecen en el papel. los dibujos no se hacen. Algunos podrían pensar que es el lugar del pensamiento y los presentan como testimonio preocupado del autor. Mientras que el mejor dibujo es aquel visible. Ese dibujo en el que se busca el inicio… No de una idea, sino el diálogo con el pensamiento. Una veladura, algo que apenas indica nada. Los mejores dibujos nos han llegado a través de descripciones escritas. Son dibujos narrados. Contados por aquel que los vio o que pareció verlos.

El dibujo -el trabajo de dibujar- curiosamente es el lugar donde pensar otra cosa… Donde no pensar nada…

Nos interesa el pensamiento en su inicio.

Esos trazos que envuelven el espacio y lo transforman en luz… Sería el dibujo a que nos referimos…

Ese trazo del que desconocemos su origen. Y es forma, luz, estructura… Nuestros proyectos construidos nos devuelven la imagen de la luz atravesando una celosía: espacio puntuado de pequeños signos gráficos.

El proyecto es previo a los dibujos. Recuperar, a cada momento, el pensamiento se sitúa en el inicio de las cosas: perforaciones, signos puntuados, bastones, haces, contornos inacabados… son los que nos llega como testimonio de aquello más alejado de nosotros. Ese mundo que aún existe entre las herramientas de trabajo. Expresar con delicadeza un pensamiento te lleva hacia ellos.

La delicadeza es una cualidad manual que se reconoce en los movimientos para acercar dos objetos, para tomarlos, acariciarlos… rodea las cosas, las ideas, pero no les da forma… El dibujo es ese trabajo delicado, manual, precioso…

Las líneas son cosas por el solo hecho de estar formadas entre los dedos y depositadas en el papel…

Acercadas unas a otras…

Las relaciones las transforman en geometría… Ahí ya han dejado de ser ellas mismas para pasar a ser un objeto al final de un proceso parecido al del tejido de una alfombra. Lo que se persigue está al final, aunque contenido en cada uno de los nudos…

Este pensamiento en torno a las cosas lo encontramos entre los más elementales signos de ocupación… el amontonamiento de cosas… entre los gustos que los producen: un brazo apartando los libros sobre la mesa da forma a la necesidad de ocuparla de nuevo.

Sólo cuando uno de estos movimientos elementales coincide con el tema en que estamos trabajando podríamos decir que aparece qué proyecto va a ser.

En Algemesí una pared dramatiza el final del espacio…

Rampas, luz, estructura, permiten el movimiento de las personas en su interior.

La traza, el inicio, no es continuación de nada que exista previamente en el lugar… sin embargo es el lugar quien la hace posible, al detectar en él las condiciones de su existencia. En este momento pensamiento y lugar son la misma cosa… y son el proyecto:

Fondo sobre el que se proyecta toda la plaza de Algemesí. Paredes que se inclinan para abrir la entrada al parque y construyen el interior del centro de salud en La Llagosta.

Ultima ventana iluminada en el final de la calle de Hostalets.

El lugar es donde el pensamiento encuentra contacto con la realidad. Esta definición tendrá distintos momentos, todos reales: tan lugar sería un signo, como un cruce de calles…

El pensamiento sobre el cruzar… un signo elemental. Cruzar: cruzar dos líneas para pasar a través de lo que sería una marca… Este movimiento de trazos sería el equivalente a los puntos suspensivos en el texto escrito… Movimiento de interrupción que permite conectar y avanzar al pensamiento…

Ese cruzar, dibujar el cruce sobre le río: el último cruce de calles sobre el vacío del río define el primer movimiento formal del proyecto para un puente en Lérida… Desarrollar estos trazos es alejarse de la tiranía de las ideas… es el trabajo de descubrir nuevas posibilidades… los proyectos se desarrollan en los márgenes de las ideas.

Sólo lo que de nuevo se aporta al proyecto da confianza a los inicios…

En Lérida, ese cruzar ha sido el cualificar los distintos caminos que casi coinciden en el margen del río… cada uno de ellos recoge las cualidades de su trazado: pasar entre las hojas de los árboles… salir sobre las balaustres de la nueva ciudad… continuar un paseo…

La pasarela lo hace posible en ese nuevo centro, cruce, mientras que la geometría que lo forma da lugar a otros espacios ordenados…

Moverse en los márgenes de las ideas… Incluso de una manera real. Construir aquellos que envuelve las decisiones. Los espacios construidos como trazos alrededor de ellas… Tejido alrededor de las cosas… para protegerlas, para permitirnos entrar… recoger lo que nos envuelve. Ese movimiento del agua al introducir nuestra mano en ella.

Los dormitorios en Morella son ese envolver el patio, son girar alrededor de la luz que alternativamente los atraviesa… mientras que las aulas y el bloque de habitaciones encierran un espacio bien orientado atravesado por una rampa-paso…

Definir un espacio es definir los trazos que lo envuelven… Cada una de las paredes sería una línea que se deshilacharía en una serie de capas que, por sucesivas contradicciones, definirían el interior de las cosas.

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La referencia bibliográfica es:

VV. AA. Enric Miralles y Carme Pinós. Ribas, Carme; Ravetllat, Pere Joan; Roig, Joan. 1 ed. Barcelona: A-30 Publicación de Arquitectura nº 6, 1987. Desplegable.

Entrevistas listado:

Wiki homenaje a Enric Miralles

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