Gian Godoy rememora a Enric Miralles


Miralles x GGodoy

Agradecer en especial a Gian Godoy, por su inestimable colaboración y confianza.

Empecé a colaborar en el estudio de Carme y Enric en la Avenida Diagonal. En ese momento ellos estaban en período de transición personal y profesional. Carme necesitaba un nuevo colaborador y Joan Callis hizo correr la voz. Yo empecé a trabajar con Carme, y Enric venía de cuando en cuando.

El hecho es que Enric era mi profesor de proyectos en la ETSAB. Yo ingresé en la escuela de arquitectura de Barcelona, después de haber finalizado mi primer año en la Facultad de Bellas Artes, situada detrás del edificio de Coderch. Aunque fascinante en algunos aspectos, la Facultad de Bellas Artes no me ofrecía un paisaje de reflexión y de método.

Mis primeros profesores destacados en la ETSAB fueron Juan José Lahuerta. Fue él quien abrió mi mente a la concepción de la arquitectura como cine, como filosofía de la modernidad. También desarrollé una relación íntima con Narcís Irízar, profesor de historia, desde un punto de vista lacaniano. Y él me invitó a ayudarle, cuando le dije que estaba trabajando en el estudio de Carme y Enric. Me dijo que lo verdaderamente importante era el arte que afecta a los medios de producción y no se mostró muy interesado en el proceso de desarrollo arquitectónico del estudio por esa misma razón.

En relación a este punto, Enric me explicó que las viviendas no expresan nada, que son viviendas. Es decir, el acercamiento de Enric, me pareció en su momento, era poético-arquitectónico. Y esto me pareció de por sí algo íntimamente ligado al desarrollo de las vanguardias del siglo 20. Cuando estaba con Carme, a quien siempre percibí como una extraordinaria belleza mágica y onírica, el pasillo de entrada al estudio estaba vestido de libros, de poesía, novelas, filosofía, etc.

Enric y Carme eran, en mis ojos, apasionados del desarrollo artístico de toda vanguardia, de las artes. En Carme vi un sueño arquitectónico tejido con todas las artes, incluyendo la música de Thelonious Monk y la risa de Joan Brossa. Todo en una olla creativa. A través de ella uno podía realmente comprender la magia catalana del Cementerio de Igualada. Cuando los dos estaban juntos, la poesía popular y ancestral catalana navegaba por senderos modernistas y vanguardistas.

Yo tuve una ensoñadora relación con Enric en la ETSAB porque mis propuestas surgían de la poesía y de visiones oníricas, más que de una observación arquitectónica. Y trabajar en el estudio significó aprender a darle forma a los sueños.

Yo sólo sabía dibujar y pintar y, con la paciente ayuda de Joan Callis, poco a poco adquirí las herramientas del método catalano-surrealista de Carme y Enric. Cuando Carme lo consideró adecuado, me envió al estudio de Enric, que quedaba en el Carrer Avinyó, a una manzana de mi apartamento, en el barrio de los hijos de Abraham. Y Joan también se movió a ese estudio, donde continuó haciendo de matrona mía. Mias, Francesc, Pia y alguno más andaban por ahí. De particular celebridad era el chico que realizaba las maquetas de madera, un artista y un ángel de persona. Mías, sin duda era el sustento tectónico de todos los colaboradores. Francesc era todo un carácter y con él uno podía hablar apasionadamente de la poesía catalana, de los sueños de Vicenç Foix, por ejemplo.

Lo fundamental para mí, fue haber construido un método de trabajo. Y dejé de lado todo interés por cualquier otro asunto que no fuera el estudio, siete días a la semana. Con Enric uno siempre podía hablar de la efímera consistencia de los sueños del arte. Obviamente yo estaba más interesado en el arte que en la arquitectura, pero en ese momento yo sentía que eran exactamente lo mismo. Y eso sólo lo podía realizar con Carme y Enric. No había nadie más en Barcelona o en otro lugar de la península.

Mi primera colaboración con Carme fue la Escuela de la Llauna, y luego con Enric las pérgolas del Paseo Icaria, seguido del estadio de Huesca y el de gimnasia rítmica en Alicante. Luego, poco a poco, me incliné más por la parte artística, y Enric me pidió que presentara los proyectos del estudio al premio de Italstat.

Más adelante me comentó que le traía suerte porque les concedieron el premio. En esos días, Enric presentó su candidatura para dar clases en la escuela de Frankfurt, obteniendo una gran satisfacción al haber desbancado a Daniel Libeskind en las finales. Cuando Enric y Benedetta viajaron a unos cursos de verano en la Escuela de Venecia y en la escuela de Frankfurt, yo viajé por mi cuenta y compartí con ellos y los estudiantes peripecias arquitectónicas muy hermosas.

En el 92, durante los Juegos Olímpicos, organicé un evento cultural llamado Experience Barcelona, donde profesores de la ETSAB y otras universidades impartían talleres con invitados y artistas desarrollando instalaciones, mientras los atletas destellaban en la televisión. Enric y Benedetta abrieron el estudio a este happening barcelonés con gran cariño. Benedetta realizó varios coloquios y recorridos por los edificios de Gaudí.

En septiembre de ese año yo me fui a trabajar con Ben van Berkel en Amsterdam, con quien diseñe varios proyectos. Él era un fan de Enric. En el estudio de Enric conocí a un joven arquitecto con quien desarrollé una amistad, Bjernes Mastenbroek, quien también era un apasionado de Miralles. Finalmente fui a Londres a la Architectural Association donde realicé un curso con Robert Mull, basado en el método de Bernard Tschumi. Y fue así como el Instituto de Arquitectos Británicos me concedió la Parte 1. Durante mi período en Barcelona colaboré con Yago Conde, de quien nos hicimos amigos a través de nuestras devociones por el artista John Cage y Marcel Duchamp. Mi principal colaboración con él fue la creación de una exhibición de Arabescos para la Universidad de Pennsylvania.

Desde entonces me he dedicado al cine y la arquitectura, desde el arte y la historia. En particular, con el proyecto La Casa de Bob Marley en Jamaica (The Bob Marley House), una instalación de esculturas realizadas con cátodos de cobre en Chile (Proyecto Ánimas) y la creación de una cooperativa de arquitectos en el Perú llamada WAKAPACHA, dedicada a la arquitectura moderna enraizada en la ancestral Inka. En cine, con la creación de Trenhorne Films y en colaboración con Esther Anderson, he realizado tres obras: Los Tres Dumas (The Three Dumas), una saga sobre las tres generaciones del escritor Alejandro Dumas y sus ancestros africanos; HAIN, un rito onírico del mito de la creación del pueblo Selknam de Tierra del Fuego. Y el documental musical Bob Marley: The Making of a Legend, un retrato íntimo e histórico de esta figura internacional del Reggae y Rasta. Estas obras han sido presentadas en varios museos, institutos de cine y festivales en Europa y las Américas.

Habiendo nacido en Chile, pero siendo medio catalán, mi relación con el estudio de Carme y Enric era muy particular. Mi inclinación más por la literatura y las artes divirtió a Enric en más de una ocasión, como cuando llegué al estudio con el escritor Fernando Arrabal, generador del teatro del absurdo, y lo introduje a Enric. Yo creo que una gran parte de Enric vivía en el mundo de la literatura y los sueños del arte, pero al mismo tiempo estaba restringido por las obligaciones de visitar las obras y estar al tanto de los detalles de cada proyecto y de su docencia. Sin duda aprendí arquitectura con él y con ella. Entre los dos había una magia amorosa descifrable en su arquitectura y en el legado cultural de Cataluña. El año pasado presentamos en WAKAPACHA nuestro primer manifiesto de arquitectura llamado INKARRI. Una obra arquitectónica que adelanta al público nuestras intenciones en relación al patrimonio universal del Perú a través de los milenios. Y este año presentamos nuestro segundo manifiesto. El espíritu de Enric y Carme, viven en el método de diseño que aplicamos en este manifiesto, tanto la obra como la publicación escrita del manifiesto.

Arraigado en Londres, no he tenido la oportunidad de viajar muy a menudo a Barcelona, tanto como me gustaría, debido principalmente a que mis actividades me han llevado a Francia y las Américas. No he hablado catalán desde hace demasiado tiempo, pero Foix está cerquita en mi biblioteca.

PD: En otro de los correos, Gian Godoy nos cuenta que la hija de Alison y Peter Smithson frecuenta su estudio. Peter y Alison solían enviar té al estudio de la avenida Diagonal…

gian godoy enric

Imagenes: Enric Miralles en la ETSAB. Autor: Gian Godoy, negative b/n, impreso en el laboratorio de fotografia de la ETSAB. Barcelona, circa 1989

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Una respuesta a “Gian Godoy rememora a Enric Miralles

  1. Creo q es muy bonita tu historia.
    No se si te llamas de verdad gian o es tu nombre artistico.
    Yo conoci un marcos godoy en barcelona q vivia en plaza lesseps.
    Si no eres mi amigo…te aseguro q debeís llevar vidas paralelas.
    Si eres marcos , por favor, ponte en contacto conmigo.
    Un saludo.
    Emily …de barcelona

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