Enric Miralles y Carme Pinós. A30 nº 6, Publicación de arquitectura, 1987


portada a-30

En esta entrada recuperamos una joya, la primera monografía dedicada a la obra de Enric Miralles y Carme Pinós, publicada en mayo de 1987 en el número 6 de la revista A30.

Primero quiero agradecer, por su gentileza y sensibilidad, a sus directores: Carme Ribas y Pere Joan Ravetllat, que nos han enviado una reproducción digital del número 6 de la revista.

Actualización: descarga la Publicación A.30 Miralles-Pinós [PDF]

La publicación A30 era una revista de arquitectura de pequeño formato. Una o dos hojas en DIN A-1, plegadas y dedicada monográficamente a un proyecto inédito. Siempre contenía una entrevista al autor y artículos en relación al proyecto. Los diferentes formatos al desplegarla daban lugar sucesivamente a la entrevista, artículos.. y finalmente, como un póster, a la documentación gráfica de la obra publicada.

C. Ribas y P.J. Ravellats nos envían también, algunas fotografías de como se despliega el número para su correcta comprensión.

montaje2

(Presionar en la imagen superior, para reproducir animación)

El origen de este conjunto de escritos, presentados a modo de diálogo fragmentario, se remonta a una primera entrevista realizada por la redacción de A-30 al equipo de arquitectos integrado por Enric Miralles y Carme Pinós, hace unos meses. Con el paso del tiempo, la entrevista inicial se ha visto modificada a través de una serie de contactos, correspondencia escrita y un cierto trabajo de reflexión. Lo que aquí presentamos viene a ser una entrevista “imposible” que pretende reflejar este período de diálogo mantenido en espacios y tiempos diversos, mientras Enric Miralles y Carme Pinós continuaban trabajando en el proyecto para Hostalets de Balenyà que aquí presentamos.

La referencia bibliográfica es:

VV. AA. Enric Miralles y Carme Pinós. Martí Aris, Carles; Quetglas, Josep; Elías, Torres; Ribas, Carme; Ravetllat, Pere Joan; Roig, Joan. 1 ed. Barcelona: A-30 Publicación de Arquitectura nº 6, 1987. Desplegable.

Índice:

indice

IMAGINAR EDIFICIOS, EDIFICAR IMÁGENES, dibujos de Enric Miralles y Carme Pinós. (Auditorio de Granada, Casa Golferichs, Puente Lleida, Ambulatorio La Llagosta, Palacio de Congresos Salamanca, Ayuntamiento Algemesí, Comedor Tenerife, Capilla Igualada, Cementerio Igualada, Oficinas Murcia y Auditorio Hostalets)
ABEZEDARIO por Carme Ribas, Pere Joan Ravetllat y Joan Roig.
ALICIA NEGATIVA por Josep Quetglas.
FAENA POR NATURALES por Carles Martí Aris.
PROYECTOS. Plantas, emplazamientos, alzados y detalles de proyectos (Puente sobre el Segre, Cementerio de Igualada, Ayuntamiento de Algemesí, Ambulatorio La Llagosta, Auditorio de Granada, Ayuntamiento de Alcañiz y sección escalera principal Hostalets)
BANDA SONORA por Elías Torres.
ENTREVISTA CON ENRIC MIRALLES Y CARME PINÓS por Carme Ribas, Pere Joan Ravetllat y Joan Roig.
EDIFICIO “LA PISTA” EN ELS HOSTALETS DE BALENYÀ.

La revista según sus plegamientos se estructura en tres lienzos:

01 Lienzo: Croquis de proyectos y textos de C. Ribas, P. J. Ravetllat, J. Roig, J. Quetglas y C. Martí.

02 Lienzo: Emplazamientos y planos de proyectos, entrevista a E. Miralles y C. Pinós y dibujo (estudio musical de la escalera Hostalets) en papel vegetal por E. Torrés

03 Lienzo: Plantas, perspectivas y memoria del edificio “La Pista” en Hostalets de Balenyà.

banda sonora

Mención especial merece el ejercicio poético musical de Elías Torres Sur. La Banda Sonora estaba impresa en tinta roja sobre una pequeña hoja de papel vegetal pegada manualmente con un punto adhesivo, también rojo, en cada ejemplar, superpuesto a la sección de la escalera principal de Hostalests de Balenyà. Un primer antecedente y técnica que utilizará poco después en una exposición y catálogo sobre ¿jujol’s?

abezedario

Otra de las curiosidades que podemos encontrar en este número es le texto “Abezedario”, sustituyendo algunas de las letras por dibujos (plantas) de sus obras: la “A” por las plantas de altillo y piso de la ampliación del Ayuntamiento de Algemesí, la “Z” representada por la planta primera del centro de asistencia primaria de La Llagosta y la planta general del conjunto de la primera propuesta para el concurso del parque cementerio de Igualada. La “I” por la planta del puente peatonal sobre el río Segre y la “O” por la planta del centro de asistencia primaria en Sant Hiploit de Voltregà, obra en colaboración con Helio Piñón y Albert Viaplana.

Siguiendo la recomendación de una amiga, incorporamos en estas entradas bibliográficas un final con fragmentos o textos seleccionados del mismo; “en estos tiempos que corren, se necesitan muchos textos con sustancia, valor y belleza, hablando de arquitectura”.

Herman Hesse escribía: “La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla”.

Reproducimos a continuación, el texto de Josep  Quetglas “Alicia Negativa”.

Dijo que a estos dibujos era como si les faltase algo, trozos; dijo que había visto a veces en la impresora del ordenador que toda una familia de trazos quedaba retenida y el tramo en blanco a la expectativa de acabar de Ilenarse.

Dijo que el dibujo parecía entonces formado por riscos y quebradas, y que las lineas eran puentes, y las lineas que faltaban eran puentes que faltaban y los ojos, al mirarlos, caían precipicio abajo, por el vacío en blanco del papel. Y que cuando se aburría se ponía a mirar así cualquier dibujo, como si en si mismo fuera una topografía accidentada.

Dijo que si fuera posible tener un dibujo en el que coincidieran lo representado y la topografía imaginaria del papel.

Que ya de pequeña le ocurría que no leía los libros, sino que veía los renglones como pasarelas de piedras cruzando un río, y que con la uña o con el lápiz iba saltando de letra a letra —de piedra a piedra—, hasta llegar a la última letra del renglón, y saltar, y caer entonces margen abajo, en una larguísima y lenta trayectoria —seguida más con curiosidad que con angustia— y desaparecer tragada fuera del libro o quedar enganchada en el número a pie de página —y el número era una isla de la que no podía salir, hasta que la llamaban a merendar o hasta que se cansaba—, y que los cangrejos y los caracoles que en verano sacaba del agua y dejaba sobre una roca o en el muelle, para verlos mover, caían al agua de la misma manera cuando, después de estarse un rato muy quietos en su caparazón, se ponían de pronto a andar hacia el agua, sin nunca equivocarse de dirección, pese a no poder ver el mar y pese a los engaños con que ella, de mil formas, probaba a desviarlos.

(A veces pensó que los guiaba el olor del mar, aunque no comprendía por qué el salitre que cubría las rocas, las algas secas o los charcos de marea no los despistaban. A veces pensó que, cuando estaban tan quietos, escuchaban, y que se orientaban por el ruido del mar —opaco en las alas, chisporroteante en la espuma de la orilla—; le gustaba Ilegar a conocer esa misma crepitación, y pegaba su oreja al vaso cuando le daban de beber gaseosa o alguna medicina efervescente.)

Dijo que hubiera querido ser capaz de orientarse así, pero que de pronto perdía toda referencia, coma cuando callan las chicharras y hay que pararse hasta que vuelven a empezar. Dijo que le parecía estar en un espacio sonoro discontinuo, con agujeros, como el que se formaba desde el terrado de casa cuando Ilegaba el hombre con gorra, pañuelo de yerbas y palos, para varear la lana de los colchones. Nunca vio las sábanas cubriendo el suelo, nunca el montón de lana, ni las varas escarbando, arrancando un lío de lana, sosteniéndolo en el aire y esponjándolo, a sobresaltos. Dijo que solo oía el compás desajustado, cojo, de los golpes, Rat, tat-tat. Rat, tat-tat-tat-tat. Y que entraba por la ventana, por el patio, a veces mezclado con el mismo ritmo Ilegado desde un terrado vecino. Dijo que entonces le parecía como si todo el aire formara una de aquellas topografías peligrosas, coma si el juego de seguir con los ojos o con el lápiz un camino de tropiezos se hubiera vuelto realidad, agigantando la topografía del papel hasta convertirse en las casas y las calles donde ella misma estaba, y que iba cayendo entre ellas, sin poderse agarrar a ningún sonido regular, porque de pronto callaban cuando ella se acercaba, o porque eran ruidos demasiado inclinados, y resbalaba al apoyarse, y que ni siquiera podía saber hacia dónde caía.

Dijo que le asustaba un poco mirar estos dibujos.

perspectiva_Hostalets

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5 Respuestas a “Enric Miralles y Carme Pinós. A30 nº 6, Publicación de arquitectura, 1987

  1. Creo que a este paso, en vez de ir a la biblioteca tendré que ir a tu estudio/casa…
    Menuda bibliografia estás montando¡¡¡
    J.

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